Se hizo millonario sin saber leer ni escribir – Jeff Pearce

La historia de Jeff Pearce, el millonario que no sabía leer ni escribir

A la edad de 14 años se vio obligado a abandonar la escuela porque no pudo aprender a leer ni a escribir. 15 años más tarde ya era una de las personas más ricas de su ciudad… ¿Cómo lo logró?

El protagonista de esta historia es Jeff Pearce, un exitoso empresario británico que nació en los suburbios de Liverpool en el año de 1953 y tuvo que enfrentar grandes dificultades desde muy chico.

Jeff vivía junto con sus padres y con sus cuatro hermanos. Su padre era alcohólico y llevaba una actitud desobligada frente a la vida, razón por la cual su madre tenía que hacer enormes esfuerzos para mantener a la familia. Ella trabajaba como vendedora en un mercado minorista, pero no siempre obtenía dinero suficiente, viéndose forzada a robar pan para alimentar a sus hijos y a su esposo.

Ante la precaria situación económica de su familia, Jeff tuvo que aprender a ganarse la vida siendo apenas un niño. Su madre lo instruyó para que fuera de puerta en puerta pidiendo a los ricos que le regalaran la ropa que ya no usaban, para posteriormente ir a los mercados de Liverpool y del noreste de Inglaterra a venderla.

Y si su situación económica y familiar era complicada, en la escuela no le iba mucho mejor…

Jeff sufría de dislexia, por lo que leer y escribir eran actividades extremadamente complicadas para él. En aquel entonces, existía mucha ignorancia y desconocimiento acerca de este trastorno, y su profesora creía que el chico sólo quería hacerse el gracioso leyendo las palabras al revés, así que lo castigaba poniéndole un humillante gorro y dejándolo sentado por horas en un rincón mirando a la pared.

Debido a las dificultades académicas y burlas que le traía su dislexia, tuvo que abandonar la escuela a la edad de 14 años. Su profesora, decepcionada de la actitud de Jeff, le dijo:

“Nada te saldrá bien en la vida. Enseñarte fue una pérdida de tiempo, eres un desperdicio.”

Según el propio Jeff en una entrevista para la BBC, estas palabras fueron devastadoras para él y lo acompañaron por el resto de su vida, haciéndolo sentir como un fraude.

Si no consigues empleo, ponte a trabajar

Lejos de la escuela, continuó con sus actividades como comerciante para ganar algo de dinero.

A los 17 años, pensando que nadie emplearía a alguien que no sabía ni siquiera escribir su propio nombre, decidió poner en marcha su primer negocio.

Se mudó de los puestos de los mercados y estableció su propia tienda minorista, iniciando así su carrera como empresario.

Más adelante, Incursionó en la industria de la confección a través de dos conceptos de negocios diferentes: Girls Talk, un fenómeno minorista de moda rápida con tiendas en Liverpool y Chester; y Tickled Pink, un negocio mayorista que distribuía sus diseños de moda en las grandes cadenas de boutiques del país.

Sus empresas prosperaron rápidamente, y, antes de cumplir los 30 años, ya había amasado una fortuna de más de £1 millón de libras esterlinas.

La historia de Jeff Pearce, el millonario analfabeta

Doble vida: entre el éxito y la frustración

En contraste con su éxito en los negocios, Jeff llevaba una vida llena de frustración debido a su analfabetismo. Las palabras de su profesora retumbaban en su cabeza todo el tiempo y sentía que no merecía todo lo que había logrado.

Sentía vergüenza por no saber leer ni escribir, así que se valió de diversos trucos para esconder su secreto.

Su esposa Gina lo acompañaba a las reuniones y se encargaba de leer formularios y contratos diciendo: “no se preocupen por esto… ustedes sigan hablando mientras yo lo hago.” Y se los pasaba a Jeff solamente para firmar.

De la misma forma, Gina era su apoyo en reuniones sociales y cenas con amigos, ayudándole a elegir vinos y platos del menú para evitar poner al descubierto que no sabía leer.

A pesar de los esfuerzos de su esposa, una noche el mayor de los temores de Jeff se haría realidad…

Sus hijas le pidieron que les leyera un cuento antes de dormirse. Trató de inventar la historia a partir de las ilustraciones del libro, pero una de ellas se dio cuenta y le dijo que no fuera tonto, que él no sabía leer.

Él insistió en que sí sabía, pero la niña lo había desenmascarado.

Dio las buenas noches, bajó las escaleras y se puso a llorar.

“Habría dado todas mis riquezas en ese momento por ser capaz de leerles un cuento a mis niñas”, dijo Jeff.

Así transcurría la vida de este empresario: por una parte, gozaba de éxito, lujos y riquezas; pero, por otra parte, se sentía como un fracasado debido a su analfabetismo.

Sin embargo, en el año de 1992 la vida pondría a prueba su tenacidad y todo cambiaría…

Un nuevo comienzo

La recesión económica golpeaba duro y Pearce lo perdió todo de la noche a la mañana. Él, su esposa y sus hijas tuvieron que abandonar la hermosa casa en que vivían y renunciaron a los lujos que habían disfrutado por años.

Quebrado y ahogado en deudas, se sentó en la cama al borde del suicidio y pensó que ese era su castigo por ser un fraude y haber construido su riqueza sin merecerla.

Pese a todo, retomó fuerzas y se puso en pie nuevamente. Decidió comenzar de cero en los mercados donde inició su historia y logró recuperarse. 10 años más tarde, su imperio comercial estaba más firme que nunca, siendo dueño de enormes almacenes por todo Liverpool.

En el año 2002 fundó una nueva empresa: “Jeff’s of Bold Street”, una tienda premium independiente especializada en ropa de mujer. La tienda fue un completo éxito desde el primer momento, llegando a facturar más de £40.000 libras esterlinas por semana y batiendo record en ventas durante su primer año de comercialización.

Gracias a su éxito empresarial, recibió el galardón de Distribuidor Independiente del Año en los Premios Drapers, reconocimiento que lo llenó de orgullo y le dio fuerzas para sincerarse con su familia. Tras recibir el galardón, en el taxi de regreso al hotel en el que estaban hospedados, Jeff confesó a sus hijas que no sabía leer ni escribir. Fue una confesión muy emotiva y aliviadora que le permitió quitarse un peso de encima.

Jeff Pearce, el millonario que no sabía leer ni escribir

Ejemplo de superación personal

A los 53 años de edad, decidió enfrentar su miedo a la escritura y vencer su dislexia. Con gran esfuerzo y dedicación, finalmente aprendió a leer y a escribir, demostrándose a sí mismo que era capaz de lograr cualquier cosa que se propusiera.

Luego de retirarse de los negocios, este exitoso empresario inició una nueva etapa de su vida recorriendo escuelas, colegios y universidades para llevar un mensaje de superación e inspirar a futuras generaciones. Además, publicó su propio libro: “A Pocketful of Holes and Dreams (un bolsillo lleno de agujeros y sueños)”, en el que comparte la historia de su vida y cómo logró construir su fortuna, no una, sino dos veces.

En cuanto a su éxito en los negocios, Jeff lo atribuye principalmente a dos factores: a la incesante determinación que ha puesto en cada proyecto que ha emprendido y a las lecciones aprendidas durante su infancia en los mercados de Inglaterra junto a su madre.

Así concluimos la inspiradora historia de Jeff Pearce, un emprendedor que no se detuvo ante las dificultades y retos que la vida le impuso, y que se atrevió a enfrentar sus mayores temores para construir una gran riqueza, tanto personal, familiar y empresarial, como financiera.

Más historias inspiradoras para emprendedores: