OPINIÓN: La demanda de México contra productoras de armas es un ejemplo del camino de la legalidad – Los Angeles Times

Cuando dos personas tienen una diferencia sobre algo en lo que no logran ponerse de acuerdo, existen dos formas de aproximarse a una solución. La primera es que uno o ambos busquen hacerse justicia por propia mano -lo cual es inadmisible en una sociedad civilizada-. La segunda es que sometan esa diferencia a un tercero imparcial para que les de una solución y resuelva en definitiva su problema.

Normalmente ese tercero es un juez quien, con la ley en la mano, brinda una solución pacífica y contribuye a la cultura de la legalidad y de la paz. Pues bien, eso mismo es lo que busca México al demandar en una corte federal de Massachusetts a un grupo de empresas manufactureras y distribuidoras de armas.

México, una Nación soberana, ha sido a lo largo de su historia un ferviente creyente de la solución pacífica de controversias. Haber presentado una demanda en Massachusetts para que un juez federal de los Estados Unidos decida si México ha sido afectado en sus intereses debido a las prácticas comerciales de un puñado de empresas no es sino continuar transitando por la vereda de la legalidad y el respeto a las instituciones judiciales, en este caso las de los Estados Unidos.

México desea que un juez escuche y analice cómo la comercialización de armas de fuego por ciertas empresas ha dado como resultado un daño en los intereses y sociedad mexicanas; y que a partir de esa determinación traducida en un fallo, eso que causa daño sea remediado para que sus efectos nocivos no se vuelvan a repetir.

La cultura de la paz se solidifica cuando dos o más actores acuden ante una corte a defender sus puntos de vista. México hará precisamente eso, respetando las reglas del proceso, mostrando evidencias suficientes, y con alegatos robustos buscará demostrar cómo sus contrapartes incurrieron en responsabilidad civil. Y es importante usar las palabras adecuadas: contrapartes, mas no enemigos

Cuando se habla de los intereses en juicio, para México se habla -entre otras cosas- de vidas, de personas. Cada vida cegada a causa de un arma ilícitamente traficada representa una oportunidad desperdiciada para remediar el mal social que representa la comercialización negligente de armas de fuego a cargo de las empresas hoy demandadas.

Así, en juicio, se dirán hechos contundentes como que en México sólo existe una tienda para adquirir armas de manera lícita y que esa tienda es administrada por el Ejército mexicano. También se dirá en sala que las empresas demandadas han confeccionado parte de su producto para atraer clientes de giros prohibidos como los miembros de cárteles de la droga; y que esa confección y diseño se hizo pensando en obtener la ganancia del consumidor final: un delincuente.

Lo que se pueda alegar fuera del marco de hechos que con bastante diafanía expuso México en su demanda sería una defensa endeble. No tendrían cabida, pues, los lugares comunes como decir que se atacan las libertades de un pueblo o que la explicación está en una supuesta idiosincrasia irremediable. Nada más burdo y alejado de la realidad. México ya expuso los hechos, toca ahora a la judicatura de los Estados Unidos decir si hay derecho.

Que no se pierda de vista que en su rica tradición pacifista, México ha recibido fallos judiciales a favor y en contra, pero siempre ha honrado su convicción de respecto a la ley, en especial la dicha en una sala judicial.

*Marcela Celorio es Embajadora y Cónsul General de México en Los Ángeles.