Un Cónsul con estilo diferente

El capitán Juan Rafael Arcos Tuitza es un hombre amazónico, a quien le gusta utilizar dichos populares y es alguien que sabe escuchar. Es el nuevo cónsul general de Ecuador en Atlanta que estuvo recientemente de visita en Charlotte y llevando a cabo su primer consulado móvil.
Nació en Miasal-Macas; Morona Santiago, tiene raíces indígenas y pertenece a la etnia Shuar y habla varias lenguas : Shuar, Achuar, Inglés, Español y fue gobernador en su pueblo.
Un cónsul paciente pero de carácter firme al que le gusta acercarse a las comunidades , es piloto de aviones , músico y guía naturalista . Su familia es su eje y centro de su vida.
Asumió sus nuevas funciones el 1 de febrero y antes estuvo desempeñándose como cónsul en Londres, Inglaterra.
En alguna época fue inmigrante indocumentado, vino a los Estados Unidos para poder seguir con sus estudios de piloto. Es informal, cálido, su estilo es diferente. Se considera revolucionario.
“Soy un inmigrante y amigos que con mucho orgullo es parte de la nación indígena”, dijo.”Se lo que es estar indocumentado , conozco lo que es no comer en el día para poder ahorrar”.
Es apasionado a la música folclórica, “la música demuestra a los talentos y la capacidad que Dios nos ha dado, para mí la música representa la alegría que comparto con nuestra ciudadanía. Soy parte de la hermosa cultura ecuatoriana”.
Como cónsul en el Reino unido, Arcos Tuitza presento una exposición turística obteniendo el premio al Mejor Stand Turístico de Ecuador en el Mundo.
Su filosofía “de territorio y no de escritorio”, como él dice, se refleja en su apariencia informal. Corona de plumas y colgantes indígenas son los atributos que luce en muchas de sus apariciones públicas para reivindicar su identidad Shuar.
“Vistiendo mis trajes típicos, mas allá de querer dar una imagen, es un respeto a mi nacionalidad. Yo nací en la selva, salí a la ciudad a los nueve años y aprendí español cuando tenía diez, pero no puedo perder mi identidad.
Se considera revolucionario. “Cuando yo estaba de inmigrante en Nueva York, nunca había conocido a un cónsul, y cuando fui al consulado para hacer un trámite, no fui bien atendido. En mi mente me dije que si algún día llegara a ser cónsul, tenía que ser diferente”.

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