Tratado de Libre Comercio entre México y Centroamérica

    Durante el mes de septiembre, la conmemoración del inicio de la lucha armada del pueblo mexicano para lograr la independencia de México del imperio español, del  todavía, en esos momentos constituido y llamado    virreinato de la  Nueva España; nos motiva a recordar las causas internas y externas que generaron esa revolución armada encabezada principalmente por algunos descendientes de los españoles peninsulares, pertenecientes al grupo de los criollos, y extender nuestra memoria histórica al resto de los países de Latinoamérica bajo el dominio del mismo imperio colonizador español. Pueblos, que al igual que los insurgentes mexicanos, desde finales del siglo XVIII y primeras décadas del siglo XIX, emprendieron su heroica guerra de liberación política.    En ese marco teórico y geopolítico, dirigimos nuestro pensamiento, y escuchamos, leemos,  y vemos en los diversos medios de información y comunicación, la situación que están viviendo actualmente los países que integran la extensa y gran región de Latinoamérica y del Caribe. Con mayor razón, ante la presencia de unos años a la fecha en la frontera sur de México, de migrantes de la citada región del Continente Americano; y de unos meses para acá, aquí en nuestra ciudad-capital, en Cd. Juárez, y en toda la frontera norte y sur del país, sobresalientemente de centroamericanos y caribeños, que vienen, que están aquí, porque en su Patria y Matrias, sus gobiernos se muestran insensibles ante la falta de empleos, y, por ende, de oportunidades reales para educar, alimentar, dar vivienda y salud, a sus vástagos.

    Pero además, tomando muy en cuenta, lo declarado hace poco, por el licenciado Andrés Manuel López Obrador, fundador de MORENA y presidente electo de la República mexicana, en el sentido de la necesidad de restablecer y fortalecer  las relaciones de todo tipo, con los Estados-nación de América Central y con los del Caribe.

    Por supuesto, que lo planteado líneas arriba, no es mera ocurrencia, ni mucho menos un sueño guajiro, pues puede asentarse que, desde lo que fue Mesoamérica y Aridoamérica, la “Nueva España”, hasta la Patagonia, todos sus habitantes – etnias originarias y mestizas–, construyeron un PASADO HISTÓRICO COMUN, lucharon paralelamente en el tiempo, por las mismas causas contra más de tres siglos de dominio feudal colonialista por parte de la corona española y portuguesa. De tal manera, se presentaron estallidos de violencia en México, en diversas zonas de Centroamérica y Sudamérica, desconociendo los revolucionarios a las autoridades monárquicas en América, constituyéndose, en la mayoría de los pueblos en repúblicas americanas y se organizaron militarmente.

    Y cómo no iban a coincidir en ideales revolucionarios y en las estrategias y tácticas contra el enemigo común, si  entre otras CAUSAS internas que provocaron los levantamientos populares de finales del  S. XVIII y principios del S. XIX, encontramos: España nunca se preocupó por mejorar las condiciones económicas, políticas, sociales y educatívo-culturales de la Colonia; persistiendo en su anacrónico e injusto prohibicionismo y en sus funestos monopolios. Desajuste y atraso entre el desarrollo de las fuerzas productivas de México y el régimen político, económico y social impuesto por España. Los españoles venían casi siempre, a enriquecerse rápidamente en los puestos gubernamentales o negocios que emprendían. La producción de la Nueva España estaba poco desarrollada o estancada, debido a que España prohibía el cultivo e ciertas plantas, la fabricación de determinados artículos y el libre comercio.

    Los “indios”, junto con los mestizos, integraron la clase social explotada, cuasi esclava. El derecho de conquista y catequización los convirtió en trabajadores forzados (encomendados) que se veían obligados a realizar las labores más pesadas en los campos (haciendas) o en las minas, sin recibir pago alguno y teniendo que procurarse por sí mismos el sustento diario. Los “negros” fueron traídos del África para dedicarlos a los trabajos más inhumanos; a aquellos que las propias etnias originarias o autóctonas no resistían.

    Por lo que hace a las causas o influencias externas, pueden señalarse algunas como: La importantísima transformación técnica y económica, conocida como la Revolución Industrial (Inglaterra, siglos XVII y XVIII). La lucha entre España e Inglaterra por el comercio de América. Las invasiones inglesas a Buenos Aires, Argentina (1806). La lectura de los enciclopedistas franceses (Rousseau, D’Alembert, Diderot, Condillac, Voltaire). La Revolución Industrial trajo consigo la ILUSTRACIÓN, o sea, la libertad del individuo y la libertad de la investigación; misma que aplicada a la política, consistió en un sistema de REFORMAS en beneficio de la clase trabajadora. La independencia de las trece colonias inglesas de los actuales USA. La Revolución Francesa.

    Es menester recordar, que las provincias de América Central por disposición de la corona española, pertenecían o dependían del virreinato de la Nueva España, y debido a la positiva influencia de la lucha independentista señalada y por el mal gobierno del emperador Agustín de Iturbide, determinaron y expresaron el anhelo de separarse de México, el general Vicente Filisola, encargado de la Capitanía General de Guatemala. Se convocó a los pueblos de Chiapas, Nicaragua, Honduras, El salvador y Costa Rica, a una serie de plebiscitos para que externaran libremente su opinión al respecto. Habiéndose pronunciado  la asamblea por la INDEPENDENCIA  el 29 de junio de 1823.

    El caso particular de Chiapas, en 1823 por acuerdo del Congreso Mexicano, quedó en libertad para determinar a qué país (Guatemala o México) habría de unirse. Una vez realizado el plebiscito, más de la mitad de sus habitantes votó su anexión a México; por lo que, a partir del 1º de septiembre de 1829, Chiapas formó parte de la República Mexicana.

    Por lo que queda demostrado históricamente, que estamos hermanados con los pueblos de Centroamérica, que existió un pasado y existe actualmente entre esos pueblos y México, una identidad común, Por lo que la idea o propuesta del Presidente electo de México, es viable y necesaria. Pues no hay que olvidar, que por algunos años México fue considerado el hermano mayor de los mencionados pueblos.

    Concluimos, afirmando: que la llamada PATRIA y MATRIA fue el carácter esencial de los movimientos independentistas del S. XIX y de LIBERACIÓN NACIONAL del  S. XX de toda AMÉRICA, acompañados de una verdadera REVOLUCIÓN SOCIAL.

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