“Todavía no se pueden hacer los mapas con nuestras fronteras marítimas”

Falta definir las fronteras marítimas de Nicaragua con El Salvador y Honduras, a partir del cierre de boca del Golfo de Fonseca en el océano Pacífico y trazar la frontera en el mar con Jamaica, en el Caribe, donde la nación nicaragüense ha pedido una extensión de su plataforma continental, afirma el jurista Norman Miranda.

El Golfo de Fonseca tiene en costa 406 kilómetros y “la Convención del Derecho del Mar dice que la tierra domina al mar y la proporción de mar depende de la cantidad de tierra que tenga cada país”, dice Miranda a EL NUEVO DIARIO.

El reciente fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre los trazos fronterizos de Costa Rica y Nicaragua en los mares del Pacífico y el Caribe… ¿cierra el capítulo de las demandas de Nicaragua por delimitaciones de sus fronteras?

Todavía no se pueden hacer los mapas con nuestras fronteras marítimas, porque hay situaciones que aún no se resuelven. Debemos tener presente que Nicaragua interpuso dos demandas en 2013 que están pendientes. Una de estas demandas es para que Colombia cumpla la sentencia de la cual hasta ahora reniega. Y otra solicitud, muy importante, es la demanda de Nicaragua para extender su plataforma marítima continental más allá de las 200 millas en el noreste del mar Caribe. En el año 2012, la Corte falló a favor de Nicaragua y reivindicamos nuestra soberanía en la plataforma marítima en el mar Caribe, pero Colombia se niega a cumplir este fallo. El rechazo del presidente (Juan Samuel) Santos  se hace patente contra la sentencia de 2012.

Colombia, con eufemismos, dice que no puede cumplir con ese fallo porque viola el Artículo 101 de la Constitución de Colombia, pero la Convención de Derecho de Tratados dice que los fallos son de ineludible cumplimiento y que un país no debe alegar la legislación interna para eludir las obligaciones internacionales. En noviembre del año pasado Colombia presentó dos contrademandas en la Corte Internacional contra Nicaragua, una en la que alega que Nicaragua viola derechos de pesca artesanal de los habitantes del archipiélago de San Andrés, lo que no tiene ningún sentido y otra contrademanda en la que no reconoce el derecho de Nicaragua a extender su plataforma marítima en el Caribe, lo que tampoco tiene fundamentos. Son contrademandas para ganar tiempo, para alargar en el tiempo los resultados que se obtendrán respecto a la solicitud de Nicaragua para que Colombia cumpla el fallo del 2012 y de la solicitud para alargar la plataforma continental. Colombia podría estar manejando una estrategia de cumplir el fallo del 2012, pero de una manera gradual en el tiempo.  En el año 2012, la Corte falló a favor de Nicaragua y reivindicamos nuestra soberanía en la plataforma marítima en el mar Caribe, pero Colombia se niega a cumplir este fallo. Foto: EFE/END.

¿Por qué no está resuelta la delimitación marítima en el Caribe?

Recordemos que la demanda contra Honduras, por la delimitación fronteriza en el mar Caribe, se resolvió en el 2007. Nicaragua obtuvo ganancia de causa por haber roto el paralelo 15, que era el límite marítimo que Honduras trataba de imponer a Nicaragua. Esa sentencia pulverizó la idea del paralelo 15 y se estableció para Nicaragua una bisectriz que no se detiene hasta que encuentre aguas jurisdiccionales de un tercer estado, que es Jamaica. Jamaica está a 360 millas de Cabo Gracias a Dios. Se podría decir que hay 180 grados de distancia por cada una de las equis distancia que, en este caso, corresponden a cada país. Se ha propuesto a Jamaica que ya se delimite la frontera marítima, pero los países del Caribe anglófono son muy huraños respecto a los países hispanoparlantes y Jamaica está tiesa. El Caribe tiene dos millones y medio de kilómetros cuadrados y somos 36 estados. Es difícil que entre dos estados haya 200 millas. Se puede perfectamente delimitar con Jamaica. Entonces, esa sentencia dio a Nicaragua la posibilidad técnica de delimitar su frontera con Jamaica, que es muy importante y es un punto pendiente.

¿Qué papel juega Colombia en este aspecto?

En el Caribe primero tuvimos el fallo de 2007 que rompió un cerco que Honduras pretendía imponer a Nicaragua y lo hacía con contubernio de Colombia. Luego llegó el fallo de la Corte del 2012, que determinó la soberanía de Nicaragua en aguas que Colombia sostenía que eran suyas. Una vez definida las fronteras marítimas con Honduras y Colombia en el Caribe, por mandato de la Corte Internacional, se observó que Nicaragua legalmente puede extender su plataforma continental en el Caribe. El artículo 76 de la Convención del Derecho del Mar dice que un país que tenga una plataforma continental física, geológica, de más de 200 millas puede, según las circunstancia relevantes de la zona, extender su plataforma. Entonces, Nicaragua puede extender su plataforma y no perjudica a nadie.

En agosto de 2013 sometimos a la Comisión de Limite de Plataforma Continental de las Naciones Unidas, un estudio geofísico en base al artículo 76 para determinar el límite de la zona externa de nuestra plataforma continental en el mar Caribe. La plataforma continental es la parte del continente que, en este caso, desde la costa de Nicaragua en el Caribe se viene hundiendo paulatinamente hasta llegar a un borde que se llama el talud, donde inicia el abismo marino. En el Caribe, en el punto de 14 grados, 30 minutos latitud norte, ahí está la parte más ancha de la plataforma continental de Nicaragua y dista 240 millas de su costa. Aquí se rebasan las 200 millas. Colombia quiere tener una talasocracia (dominio de los mares que da poder político y económico). Es el único país de Sudamérica que tiene costa en el Pacífico y en el Atlántico.

El derecho del mar es universal, pero es también situacional, se valoran las circunstancias pertinentes de cada zona. Por ejemplo, frente al Perú no hay plataforma continental, a 300 metros está el talud, pero en varias partes de la costa de Brasil la plataforma continental se extiende hasta 600 millas. Es inmenso, por eso la convención del Derecho del Mar da la posibilidad de que la plataforma continental, básicamente reconocida hasta 200 millas, pueda extenderse hasta 350 para evitar un abuso de reivindicación. La naturaleza es benevolente con nosotros, con Nicaragua, porque tiene una situación bien particular en el Caribe. Compartimos plataforma con Jamaica, pero Colombia se opone a esto. Este país no es parte de la Convención del Derecho del Mar. Nuestro vecino, El Salvador, tampoco es parte de la convención. Colombia alega que la costumbre es reconocer solo 200 millas y una de sus demandas, que ya hemos mencionado, es para oponerse a la extensión de la plataforma continental de Nicaragua.

¿Cómo se llegó a recurrir a la Corte Internacional para establecer las fronteras?

Por algo que se llama “poseer lo que habías venido poseyendo”. Así se le conoce en derecho constitucional, que trasciende al derecho internacional. En tiempos de la colonia española, las provincias de Centroamérica, que eran componentes de la colonia española, tenían territorios. Cuando llegamos a ser países independientes, las fronteras se establecen según como estaban demarcadas las respectivas provincias, pero había ciertos lugares donde se tenían dudas de cómo habían quedado. En 1960 se presentó el caso relativo de la frontera terrestre entre Nicaragua y Honduras, lo que se llamó territorio en litigio. Nicaragua tuvo un revés en este caso, en el cual se reclamaban unos 16 kilómetros cuadrados al norte del Río Coco. En este caso se confirmó un laudo del Rey de España de 1906, Honduras había ejercido efectividades en ese territorio y la Corte le dio razón. La Corte determina quién ha venido poseyendo el territorio, pero a veces los países empatan en este aspecto; entonces, la Corte aplica el concepto de efectividad, que consiste en determinar quién ha hecho escuelas, carreteras, quien ha invertido y ejercido derechos posesorios mayormente.Norman Miranda explica que hay fronteras marítimas aún no delimitadas.

¿Cómo entra Colombia a esta situación de demandas y contrademandas?

Colombia quiere tener una talasocracia (dominio de los mares que da poder político y económico). Es el único país de Sudamérica que tiene costa en el Pacífico y en el Atlántico. Colombia tiene un millón 130 mil kilómetros cuadrados de tierra en el continente y antes del fallo de 2012, que benefició a Nicaragua, Colombia llegó a tener un millón 500 mil kilómetros cuadrados en mares, más de lo que tiene en tierra y en ese tinglado involucró a Costa Rica y a Honduras, que han sido cofrades de Colombia, en el tema del derecho del mar.

Colombia alega que a través de unas cédulas reales de 1804, la colonia española, el reino de España, le dio Comisión militar al reino de Nueva Granada, que era Colombia, para vigilar las costas centroamericanas de las incursiones de piratas, pero estas comisiones reales no eran distribución de territorios, eran como su nombre lo indica, comisiones militares, pero Colombia se valió de esto para aducir que hubo repartición y que tenía el derecho de posesión en parte del mar Caribe. Colombia, en el año 1929, inventó el meridiano 82 como alegato de límite marítimo. Honduras y Costa Rica aceptaron ser parte de la confabulación. Honduras reconoció el meridiano 82 a cambio de que Colombia reconociera el paralelo 15, lo que ocurrió con el tratado López -Ramírez de 1986. Esto le produjo un efecto de encierro a Nicaragua, que quedó roto con el fallo de la Corte del 2007. Costa Rica le reconoció el meridiano 82 a Colombia en el tratado Facio-Fernández de 1977. Costa Rica pretendió asegurar así su posesión de la isla del Coco, en el mar Pacífico, porque Colombia tenía pretensiones sobre esa isla.

¿Con Costa Rica quedó todo resuelto?

No, porque hay un cabo suelto. La laguna de Harbour Head, que pertenece a Nicaragua, quedó anclada en territorio costarricense y Nicaragua no tiene acceso a ella. En el reciente fallo de la Corte, vinculado a la delimitación en el Caribe, a Costa Rica se le otorgó un banco de arena, una lengua de arena, donde estuvo la carpa militar de Nicaragua. Al ser así, Nicaragua quedó sin acceso a Harbour Head que, siendo nicaragüense, ahora está rodeada de territorio costarricense.

¿Cómo se explica esto en un fallo de la Corte?

Es malo, está malo. No tenemos acceso a Habour Head. Nicaragua no tiene manera de disfrutar esa laguna y ese es un cabo suelto. Tenemos el derecho soberano sobre ese humedal, pero no podemos ejercerlo y tiene un valor, es un humedal importante.

¿Cuál puede ser la solución a esto?

Nicaragua tendría que pedir una servidumbre de paso. Una solución es pedir a la Corte un recurso horizontal de interpretación del falló limitado a eso, lo permite el artículo 60 del estatuto de la Corte. No es un recurso de revisión, que ataca la cosa juzgada. Se trata de un recurso de interpretación, la Corte puede decir cómo queda Nicaragua para disfrutar su laguna. La otra vía puede ser no ir a la Corte y negociar con Costa Rica, pero hay todavía desconfianza, no podemos apostar o tener certeza con esto en un corto plazo. No sabemos cuál será la posición del nuevo presidente de Costa Rica. Respecto al recurso de aclaración, es posible que la Corte dé un plazo más corto y no costaría mucho dinero.

¿Cuál es el tema pendiente en el Pacífico?

Está pendiente la determinación de fronteras entre los tres países: Nicaragua, Honduras y El Salvador, a partir del cierre de la boca del Golfo de Fonseca. Esto no está judicializado y es una agenda pendiente de delimitación marítima, a partir del cierre de la boca del Golfo de Fonseca hacia dentro del mar del océano Pacífico. Ojalá que para hacer esta delimitación no se vaya al juez internacional, porque se puede hacer por negociación. Lo que pasa es que se han creado expectativas y si prevemos las cosas negativas que podrían suceder, más podemos avanzar para que no pasen.

¿Qué pasa con el programa trinacional en el Golfo de Fonseca? 

Dentro del Golfo de Fonseca, las aguas y las islas que están de la cerradura de la boca del Golfo hacia adentro, los tres países tienen una agenda de paz. Aquí ya están dadas las delimitaciones fronterizas. Cada país tiene una anchura de tres millas en el Golfo de Fonseca, en las aguas internas. La Corte de Justicia Internacional definió que las aguas no litorales están en comunidad de interés. Entonces, en la parte interna del golfo, no hay puntos pendientes. El asunto está en la definición de la frontera hacia el océano, donde se debe definir el mar territorial, la zona económica exclusiva, la plataforma continental, todo esto a partir del cierre de la boca del Golfo de Fonseca hacia el océano. En 1992, la Corte resolvió un caso entre El Salvador y Honduras en el Golfo de Fonseca. Antes, en 1990, Nicaragua había pedido ser un tercer estado interviniente y fue la primera vez que la Corte permitió que un estado fuera interviniente en una disputa bilateral. El caso es que en la sentencia de 1992, la Corte entregó la soberanía de isla Meanguera y Meanguerita a El Salvador, mientras la isla El Tigre quedó bajo la jurisdicción de Honduras.

¿De qué hay que estar pendiente en este punto?

Debemos estar atentos al trazo de partida de la línea fronteriza hacia el océano, porque El Salvador lo quiere establecer desde la isla Meanguera y no debe ser así. Esta isla está bien hacia el sur de las aguas internas del golfo. El punto de partida de El Salvador debe ser Punta Amapala, en territorio salvadoreño, que está más al norte, pero El Salvador lo traza desde la isla Meanguera y esto tendría  consecuencias para Nicaragua.

Meanguera no puede ser el punto de partida de la línea fronteriza, porque una jurisprudencia de la Corte establece que las islas en mares cerrados o semi cerrados no generan proyecciones radiales apropiativas, porque traslaparían con sus vecindades. El Salvador dijo en su momento que la Corona Española le había dado a El Salvador la comisión sobre todo el Golfo de Fonseca, según lo cual El Salvador habría tenido derecho a lamer la península de Cosigüina y esto es un detalle que poco se sabe. Otro aspecto es que la Convención del Derecho del Mar dice que la tierra domina al mar y la proporción de mar depende de la cantidad de tierra que tenga cada país. El Golfo de Fonseca tiene en costa 406 kilómetros, de los cuales honduras tiene el 70%, Nicaragua el 18% y El Salvador el 12%. Según la Convención del Derecho del Mar, Honduras tendría más territorio en el centro de las líneas fronterizas y esto hay que negociarlo. Debemos estar muy atentos a los deseos de los otros países.

Si le tocara destacar uno de los casos de Nicaragua en la CIJ, ¿cuál mencionaría?

Un caso muy importante, que no tiene que ver con agenda territorial y es importante por su contribución a la comunidad internacional, es la demanda del 27 de junio de 1986, el caso Nicaragua contra los Estados Unidos por las agresiones de los Estados Unidos contra nuestro país. Ese proceso comenzó en abril de 1984. Hubo escepticismo, muchos pensaron que era un mito ganarle a la primera potencia mundial, como que lo deseable no era posible. Tuvimos la primera victoria en 1984. Estados Unidos dijo que la Corte no era competente porque el caso era político, que no era un caso jurídico, pero el 25 de noviembre de 1984 la Corte dijo: soy competente, voy a juzgar y se debe obedecer, a partir de ahí se dio algo alentador. Nicaragua le ganó a Estados Unidos el 27 de junio de 1986.

Fue una contribución a la confianza internacional en la Corte, se alentó esa confianza, se demostró que la Corte podía darle la razón a un país modesto en contra de la primera potencia mundial. Lo resalto porque antes de 1986, eran pocos los países que recurrían a la Corte Internacional de Justicia; este caso fue un acicate para que los países se alentaran en ir más a la Corte, tanto en la jurisdicción contenciosa como en la jurisdicción consultiva.

La Corte condenó a los Estados Unidos en los párrafos resolutivos 13 y 14 de la sentencia. Estados Unidos, como consecuencia de haber violado el derecho internacional, tenía la obligación de indemnizar a Nicaragua pero la sentencia de 1986 no indica un monto de indemnización. La sentencia, lo que hizo fue resolver que por parte de los Estados Unidos había una responsabilidad internacional y condenó a este país a pagar una indemnización. La Corte determinó que Estados Unidos violó un tratado de amistad con Nicaragua, que se remonta al 21 de enero de 1956.

Hago honor al padre Miguel de Escoto, que era el canciller de entonces de Nicaragua. Tuvo la visión de que este caso se llevaría con dignidad y tuvo la fe de que íbamos a ganar. Este caso está en los anales de la Corte, a Nicaragua ya se le recuerda por esto. Se han hecho tesis doctorales con este caso en Francia, en México. Los casos son jurídico-políticos a partir de esa sentencia, que marcó un antes y un después en la Corte. El  29 de marzo de 1988 se inició otro caso. Nicaragua presentó una memoria a la Corte determinando un monto de indemnización, primero fueron 12 mil millones de dólares y después se llegó a 17 mil millones; hubo expertos que trabajaron para determinar el monto. En septiembre de 1991, el entonces gobierno de Violeta Chamorro decidió desistir de la parte del juicio que quedaba pendiente, del caso por indemnizaciones. Nicaragua desistió de toda acción o derecho futuro y pidió a la Corte que borrara el caso de sus registros y se terminó. En mi opinión, fue lamentable. 

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