Suman las denuncias de acoso sexual a Trump

Donald Trump se encontró este miércoles en el medio de un nuevo escándalo, con varias mujeres que lo acusan por acoso sexual, denuncias que el comité de campaña del republicano calificó como “asesinato a la reputación” de su candidato.

El diario The New York Times reportó dos casos y el diario Palm Beach Post un tercero este miércoles, con mujeres que afirman haber sido víctimas de embestidas y agresiones de índole sexual por parte de Trump.

Los casos añaden más combustible al escándalo que se arrastra desde el pasado viernes, cuando se conoció una grabación de 2005 -realizada sin su consentimiento- en la cual Trump se jactaba de usar su condición de celebridad para abusar de mujeres.

“Cuando eres una estrella, puedes hacer lo que quieras”, se escucha decir a Trump en la chocante conversación.

En la noche del domingo, durante un debate con Hillary Clinton, se disculpó por el episodio y aseguró que a pesar de haber confirmado la veracidad de la conversación grabada, él nunca había asaltado sexualmente a mujeres.

“Parecía un pulpo”

De acuerdo con el diario New York Times, Jessica Leeds, quien ahora tiene 74 años, afirmó que hace casi tres décadas, durante un vuelo, Trump se aprovechó de su proximidad en los asientos para manosearla, al punto que ella tuvo que retirarse a la parte posterior del avión y pedir ayuda a una azafata.

Trump “parecía un pulpo. Sus manos estaban en todas partes”, recordó.

En tanto, Rachel Crooks, actualmente de 33 años, relató que en 2005, al encontrarse con Trump en uno de sus edificios de negocios en Nueva York, el ahora candidato presidencial al presentarse comenzó a besarle las mejillas y luego la besó en la boca.

“Fue muy inapropiado. Me sentí pésima que él haya pensado que yo era tan insignificante al punto que él pueda hacer eso”, dijo.

Por su parte, Mindy McGillivray, quien ahora tiene 36 años, dijo al diario Palm Beach Post que en 2003 Trump comenzó a manosearla cuando ambos se encontraron casualmente en un resort veraniego donde ella trabajaba como asistente de un fotógrafo profesional

“Me tocó el trasero”, dijo McGillivray. “Me quedé espantada y di un salto”, añadió.

Por alguna razón, las tres mujeres comentaron con sus amigos lo ocurrido pero ninguna presentó denuncias ante la policía.

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