Sueño de belleza se vuelve pesadilla para transgénero

TEXAS – El sueño de belleza de una mujer transgénero que vive en Dallas terminó en pedazos cuando lo puso en manos de un supuesto cirujano plástico.

Sandra, originaria de Veracruz, México, dice que cuando descubrió que este hombre no tenía credenciales para ejercer esa profesión ya era demasiado tarde y ahora espera que tanto las heridas como las cicatrices que tiene de la cintura para abajo sean testimonio de los peligros que pueden causar el añorar un cuerpo perfecto sin medir las consecuencias.

“Mi único consejo que les puedo decir es que se quieran más de lo que se quieren”, dijo Sandra.

Deslizándose sobre un escenario y bajo la lluvia de elogios de su público, Sandra vive instantes en los que se siente hermosa y más inquebrantable que nunca. Pero un detalle que muchos desconocen es que sus glamorosos atuendos cobijan 30 años de sufrimiento.

“Bueno, me voy a empezar a hacer el cambio de las vendas… ahorita la herida está así… ya se cicatrizó casi todo”, explica Sandra mientras recorre sus cicatrices y quien siente que para ser una mujer transgénero tuvo bastante suerte de verse tan femenina.

Para ella eso no era suficiente ya que quería un cuerpo escultural a los 18 años. Al mostrarle la foto de una vedette a un supuesto cirujano plástico en México, ella rememora que él le prometió que la convertiría en una mujer igualmente voluptuosa.

Sandra recuerda que el supuesto experto le explicó que lo lograrían tras inyectarle colágeno desde la cintura hasta los tobillos, pero no fue hasta que se bañó cuando su vida empezó a caerse a pedazos.

“Lo que me había puesto se me empezó a bajar. Se bajó a los tobillos y a la parte del empeine y de ahí salí con él y me dijo ay no te preocupes que eso es normal”, recuerda Sandra.

Un día después dice que se le hincharon los pies y al ir con otros doctores descubrió que lo que le habían inyectado era aceite mineral.

Según ella fueron 225 inyecciones. Días después de la cirugía que tanto añoró fue cuando empezó su batalla para sobrevivir, reconstruir su cuerpo, y su autoestima.

“Llevo 49 cirugías. Llevo 2 estados de coma. Estuve a punto de perder mis dos piernas”, explica.

Para reparar el mal que le hicieron y evitar que bacterias invadieran sus huesos y le diera cáncer, cirujanos poco a poco, durante años, tuvieron que ir abriendo su piel y en medio de tejidos muertos le removieron el líquido que contaminó su cuerpo.

“No me hubiera inyectado, no lo hubiera hecho…la mayor parte del tiempo tengo dolor”, dice Sandra quien en el 2016, a sus 47 años tuvo su última cirugía de reconstrucción.

Sandra también dice que dos años después de las inyecciones tuvo el valor para encarar al supuesto cirujano estético que le destrozó la vida, pero él ya había muerto.

Te invitamos a que veas las imágenes de este reportaje especial con Andrea Aguirre Alvarado en el video que está arriba del artículo.

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