Severa tormenta entierra de nieve al noreste del país

NUEVA YORK — Por segunda vez en menos de una semana, una tormenta azotó el noreste de Estados Unidos con lluvia y nevadas, lo que provocó la cancelación de vuelos, el cierre de escuelas y una nueva ronda de cortes al servicio eléctrico en un sector del país que aún se recupera del asedio previo del invierno.

La tormenta dejó sin electricidad a cientos de miles de consumidores y generó una combinación de truenos y nieve a su avance hacia el norte por la costa, desde Filadelfia hasta la ciudad de Nueva York. Un maestro de Nueva Jersey fue alcanzado por un rayo, pero sobrevivió.

Las autoridades exhortaron a las personas a evitar conducir.

“Como que es detestable”, dijo Alessa Raiford, estudiante de la Universidad de Nueva York, quien le colocó dos capas de ropa a su perro pug de nombre Jengo antes de sacarlo a pasear por Manhattan, donde la lluvia le abrió paso a la nieve al caer la tarde. “Preferiría que solo fuera una nevada y no la lluvia y el aguanieve. Eso complica las cosas”.

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El Servicio Nacional de Meteorología emitió un alerta de tormenta invernal para el jueves por la mañana desde al área de Filadelfia hasta casi toda Nueva Inglaterra.

La tormenta arrojó de 2 a 3 pulgadas de nieve por hora, y en lugares como Nueva Jersey, Nueva York y Connecticut se registraron más de un pie hasta la noche del miércoles. Butler, Nueva Jersey, 22 pulgadas de nieve, mientras que en Sloatsburg, Nueva York, la nieve alcanzó las 23 pulgadas y cayeron 14 pulgadas en Newtown, Connecticut.

En grandes ciudades ubicadas a lo largo de la Interestatal 95 hubo cantidades mucho menores. En el Aeropuerto Internacional de Filadelfia cayeron alrededor de 15 centímetros (6 pulgadas), y en la ciudad de Nueva York poco más de cinco centímetros (2 pulgadas).

Más de 2,600 vuelos en toda la región _1,900 tan solo en el área metropolitana de Nueva York_ fueron cancelados.

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La situación no fue mucho mejor en tierra. Pensilvania y Nueva York prohibieron el tránsito de camiones con grandes plataformas en algunas de las principales autopistas, y las agencias de tránsito redujeron o cancelaron el servicio de trenes y autobuses.

No se pronosticó que la tormenta fuera tan severa como el meteoro del viernes pasado que derribó árboles, inundó comunidades costeras y provocó más de dos millones de cortes al servicio eléctrico desde Virginia hasta Maine.

Pero de todas maneras causó problemas para decenas de miles de consumidores que permanecen en la oscuridad a causa de la tormenta previa, y para las cuadrillas que intentan restaurarles el servicio.

En Nueva Jersey, las principales empresas de servicios públicos del estado reportaron que había más de 300.000 clientes sin electricidad, y algunos de ellos desde la semana pasada. PECO, la mayor empresa eléctrica de Pensilvania, reportó más de 100.000 viviendas y negocios sin luz.

Se pronosticaron ráfagas de viento de hasta 96 kilómetros por hora (60 millas por hora) en Cape Cod, de 72 kph (45 mph) en las costas de Jersey y de 48 kph (30 mph) en los suburbios de Filadelfia.

El viento derribó montones de nieve y escarcha de árboles y edificios en Filadelfia y Nueva York, lo que obligó a los peatones a caminar con cautela.

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