¿Por qué aumentamos de peso tan rápido luego de rebajar?

Hay algunos síntomas, condiciones, inquietudes y claro está, diagnósticos relacionados con el aumento de peso. El sobrepeso y la obesidad sobrevuelan en muchas consultas, aunque no sean el motivo que promueva la consulta médica, y es que el sobrepeso es una condición sumamente frecuente y una preocupación muy extendida ya sea por motivos estrictos de salud física como por preocupación estética.

La obesidad y el sobrepeso resultan ser una verdadera pandemia. Es así que dentro del concierto terapéutico de una relación médico paciente correctamente establecida como así también por la realización de una “dieta” informal, muchas de las personas que logran bajar esas “libritas de más” los recuperan en poco tiempo apenas se descuidan.

Imaginemos, como ejemplo, una persona determinada, hombre o mujer que pese unas 154 libras. El cuerpo cuenta con un servomecanismo automático hormonal que va a hacer lo imposible por mantener ese peso, esas 154 libras son el punto de referencia al cual está programado y calibrado el sistema hormonal de mantenimiento del peso. Es algo parecido al termostato de un termotanque que va a mantener la temperatura del agua a la que fue prefijada.

En el caso del peso corporal sucede algo parecido y si nos animamos a inventar un término podríamos decir que el cuerpo tiene un “pesoestato” que va a mantener el peso de esa persona en 154 libras. Ese “pesostato” funciona en base a hormonas y neurotransmisores. Una de esas hormonas es la ghrelina, conocida como hormona del hambre. La ghrelina es producida por el estómago y aumenta su nivel en sangre antes de las comidas y disminuye solo después de que el estómago se ha llenado. Es decir es una hormona orexigena que significa que es una sustancia que aumenta el apetito. Algo similar ocurre con otra hormona, esta vez, producida por el intestino denominada GLP-1.

Pero claro, los hombres prehistóricos no tenían sobrepeso y mucho menos eran obesos. Ellos se movían todo el día para cazar y obtener su alimento. Hoy, en cambio, casi no nos movemos y el alimento se encuentra a un metro de distancia en la góndola del supermercado. Pero sucede que el “pesostato” trabaja igual y está regulado de fábrica para mantener el peso. Entonces ¿Qué deberá hacer esa persona que bajó de 154 libras a 143 para mantener su nuevo peso corporal?

Debemos recurrir al tiempo. Sucede que para “resetear” el “pesostato” a ese nuevo peso de referencia es necesario que las hormonas que controlan el peso reconozcan como normal ese nuevo peso y para eso requieren tiempo, caso contrario siempre van a provocar hambre cuando el peso esté por debajo de los 154 libras. Hoy la ciencia sabe cuánto es ese tiempo que necesitamos por consolidar la disminución y el control del peso: un año. Es decir si usted baja de peso y desea mantenerlo, deberá pasar 12 meses para, digamos así, domar el “pesostato”. Lo importante es saber qué se puede hacer y a partir del año todo será más fácil aunque, claro está, debemos permanecer siempre atentos.

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