Padre de víctima en Borderline conoce al resto de las familias afectadas

CALIFORNIA – Los abrazos eran apretados y las lágrimas parecieran sinfín el martes en la comunidad de Thousand Oaks una semana tras la balacera que cobró 12 vidas.

Más de 1,000 personas rodeaban al padre de una de las víctimas del tiroteo en Borderline Bar & Grill en un campo de béisbol donde el joven dirigía partidos de las ligas menores.

“Se fue un buen hombre”, dijo Jason Coffaman, el padre de Cody Coffman, con 12 rosas en su mano, una para cada víctima del mortal tiroteo.   

“Tengo 12 rosas y me sentiría absolutamente honrado de conocer a las familias, ahora mismo, una por una”, dijo Jason.

Cody tenía 22 años cuando Ian David Long, el presunto atacante de 28 años, entró al bar y parrilla y desató una lluvia de balas. Una de ellas impactando a Cody en la cabeza.

“Cuando estaba aquí, no pensaba que afectaba a los demás”, dijo Brandon Garza, un amigo de Cody. “Pensó que solo era un hombre regular. Pero mira lo que hizo. Reunió a todas estas personas”.

Como muchas de las víctimas del miércoles pasado, Cody tenía planes para lo que quería hacer con su vida. Él joven estaba en el proceso de cumplir un sueño de inscribirse al Ejército, dijo su padre. Cody amaba a sus tres hermanos, entre 6 a 9 años de edad, y estaba ansiosamente esperando el nacimiento de una hermanita, el 29 de noviembre.

Cientos de personas acompañaron a la familia de Cody en su dolor.  

“Me gustaría abrazarlo, no lo conocemos, pero estamos apoyándolos”, dijo Pablo Moya, un residente del área.

La comunidad de Thousand Oaks fue sacudida la semana pasada, no solo por la matanza sino que también por el devastador incendio Woolsey que ha cobrado a lo menos 3 víctimas.

“Vamos a hacer todo lo posible para sanar las heridas y volver con más fuerza”, dijo Brian Heinz, el dueño de Borderline.

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