“Nuestro Hogar”

Por: Koji Krzywosz

Cuando era joven mis padres me enseñaron que tengo que ponerme en los zapatos de otra persona para entender de donde viene y porque ellos actúan como actúan. Fui a una escuela privada y no entendía porque yo era diferente. Pensé que yo era un blanco como casi la mayoría de mis compañeros de escuela hasta que estaba en sexto grado. Yo estaba escondido del mundo real y todos los problemas que mucha gente enfrentan. Yo no pude entender la diferencia entre ellos y yo.
Cuando cambie de colegio la mayoría eran Afroamericanos. Era el primer año de existencia de mi colegio y había muchas peleas y problemas. No conocí a nadie en el principio y me tomo un tiempo para acostumbrarme y conocer gente, pero decidí ser quien soy y ver qué pasaba. Al final de mi ultimo año de colegio me llevé bien con mucha gente de mi escuela, pero nunca tuve un grupo de amigos con quien salía. Tuve unos buenos amigos, pero nunca un grupo. Casi todos mis compañeros tuvieron un grupo de gente con quien hablaban y saldrían, yo no. Yo no pude entender la diferencia entre ellos y yo.
Estudié y viví en Costa Rica por 4 años en total. Disfruté mi tiempo allá y aprendí español. Para todos los ticos soy “chino” aunque mi papá es japonés y mi mamá es americana. Eso nunca me molesto y trate de entender porque la gente me llamó chino. Conocí una japonesa que estaba estudiando allá y ella si estaba bien molesta, siempre dijo, “¡No soy china! ¡Soy japonesa! Para mi, ella actuaba muy exagerada y resultaba tan afectada con esas palabras. Yo no pude entender la diferencia entre ella y yo.
He trabajado con gente Latina por los últimos 12 años de mi vida. Me han comentado como algunos americanos se creen superiores y también de los problemas entre algunos Latinos y Afroamericanos. Yo siempre pensé que no era racismo, que no era lo que pensaban. Tal vez mal entendí algo. La gente alrededor mío siempre aceptaba cualquier persona sin importar la raza. Tal vez algunos americanos llaman a todos los Latinos, Mexicanos por la misma razón que los latinos me llaman Chino. Yo no pude entender la diferencia entre ellos y yo.
Después que todo lo que ha ocurrido esta semana, finalmente abrieron mis ojos. Finalmente yo entiendo la diferencia entre ellos y yo. Yo he vivido mi propia vida y todos han vivido otra vida. Lo que ha pasado en las vidas de ellos ha sido diferente. La mayoría de americanos viven encerrados en su propio mundo. Si no ven algo o si no afectan sus vidas, la mayoría de americanos tiene apatía.
Ahora es el momento que todos deberíamos abrir los ojos. No somos perfectos, tenemos nuestros prejuicios y a veces discriminamos, aunque no es nuestra intención. Charlotte es nuestra ciudad, nuestro hogar y todos tenemos que vivir juntos. ¿Cómo queremos vivir? ¿Queremos vivir en paz? ¿Queremos vivir tranquilos y seguros? ¡La respuesta siempre va a ser “Si por supuesto!”
La respuesta más difícil es como llegamos a este punto. ¿Cómo vamos a llegar a convivir sin pensar mal de otros y sin tener estos prejuicios que hemos vivido por toda la vida? Desafortunadamente no hay una respuesta fácil, pero tratemos de implementar lo que aprendimos cuando éramos niños, ponerse en los zapatos de las otras personas.

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