Nube blanca y pitos al Barça

JUANMA TRUEBA

Real Madrid

A estas alturas de la temporada, con el Real Madrid líder en la Liga y optimista en la Champions, solo advierto una nube en el horizonte. En principio no es una nube de lluvia, apenas unos cirrocúmulos en formación amistosa, pero las tormentas necesitan poco para desencadenarse. De hecho, esa nube amenaza el que ha sido el principal mérito de Zidane desde que ocupa el banquillo: mantener todas las mazas en el aire. Así es. Durante catorce meses, el entrenador ha conseguido que los futbolistas que juegan menos conserven el nivel de actividad y compromiso de los titulares, prácticamente la misma alegría. En todo este tiempo no se han registrado abandonos con la única y brevísima excepción de James, de vuelta al redil. Sin embargo, el feliz regreso de Bale coincide con el abatimiento de los que sienten que la rendija por la entraban al equipo se estrecha todavía más. Pienso en Isco y en sus declaraciones post-partido: “Tomaré una decisión a final de temporada, es mi futuro lo que está en juego”. Que lo diga quien acaba de completar 90 minutos y de tener un papel relevante en la victoria de su equipo sugiere que detrás de los amables cúmulos podrían esconderse rayos y truenos.

La situación es similar para Morata, siete partidos como titular en Liga y uno solo en Champions. Su posición en el equipo no mejora a pesar de su rendimiento (once goles, a dos de Benzema con 654 minutos menos) y ni siquiera las lesiones le despejan el camino: en ausencia de alguno de los delanteros inamovibles, Zidane prefiere dar entrada a un centrocampista o mediapunta que participe en la organización y el quite.

Si damos por seguro que para los partidos grandes son fijos Casemiro, Kroos, Modric y la BBC, y si convenimos que lo que viene ahora es una mayoría de partidos grandes, la cola que se forma a la espera de una vacante justifica ciertos mohines. Apunten: Isco, Lucas Vázquez, Kovacic, James, Morata, Asensio y Mariano. El sosiego del Real Madrid para los próximos meses dependerá, en gran medida, de la capacidad del entrenador para hacer que esos futbolistas no se sientan frustrados. O dicho de otra manera: dieciocho mazas en el aire y una sonrisa para las conferencias de prensa.

En las antípodas de Zidane se encuentra Luis Enrique, y no solo deportivamente; a uno le sobra armario y al otro le falta. Y qué decir del carácter. El primer adversario del entrenador del Barcelona no es el rival de la próxima jornada, sino la prensa. Su desprecio público a los periodistas (“no me acerco ni borracho a una televisión o una radio”) sería una opción admisible si no fuera porque representa a una institución con 144.000 socios y millones de simpatizantes. Hay quien asegura que esa revancha permanente le viene de las críticas que recibió cuando cambió el Real Madrid por el Barcelona (1996), pero Luis Enrique debería saber que los delitos sin sangre prescriben a los veinte años, tanto el de los periodistas (si lo fue) como el suyo (si lo hubo).

Mientras el entrenador se enfrenta a sus fobias, el Barça sigue perdiendo gas. Un penalti convertido por Messi a tres minutos del final salvó al equipo cuando arreciaban los pitos en el Camp Nou. Habrá muchas explicaciones para la crisis, pero aquí dejamos una. Por primera vez en su historia (y según informó Míster Chip), el Barcelona saltó al campo con un único español en el once titular (Sergi Roberto). Tal vez la identidad no sea un concepto tan abstracto.

Referidos a los entrenadores, Sampaoli es el tercero en discordia. Como nadie descarta el portazo de Luis Enrique, voluntario o inducido, ya se coloca al entrenador argentino en las listas de futuribles. La duda es si los jugadores del Barça se dejarían estrujar como los sevillistas o los de la selección chilena; la siguiente pregunta es qué opinará Messi al respecto. Entretanto, el Sevilla no parece muy alterado por los rumores: venció al rocoso Eibar y el miércoles recibirá en Champions al maltrecho Leicester (17º en la Premier). No hay nubes por Sevilla y la Feria todavía queda lejos.

Al Atlético se le despejó la tarde gracias a Gameiro. El francés marcó tres goles en 4:45 y transformó en paseo lo que estuvo reñido durante ochenta minutos. Ayer mismo los rojiblancos consiguieron su último gol. Lo marcó Castillejo en Anoeta con la camiseta del Villarreal y sirve para frenar el impulso donostiarra. No son malas vibraciones para un Atleti que mañana se enfrenta al Leverkusen de Chicharito, su verdugo en los cuartos de final de 2015.

El baloncesto ganó terreno al fútbol en forma de Copa del Rey y All Star. En Vitoria, el Real Madrid se coronó campeón por cuarta vez consecutiva con un equipo excelente y una fórmula revolucionaria: seis años con el mismo entrenador. Del Fin de Semana de las Estrellas de la NBA lo más reseñable es el esfuerzo por innovar en el concurso de mates. Aaron Gordon utilizó un dron para que le sirviera de asistente. Lo próximo será descolgarse desde un cirrocúmulo en tirabuzón constante para machacar el aro con la axila o quizá la ingle. Showtime.

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