MUNDO PERSONALIDADES: Tony Arreaza: Amarillo, azul y rojo musical, con estrellas de éxito

Por Yumara Chirino

“Los latinos somos muy afortunados de tener tanto talento y no nos damos cuenta de eso”, así comenzó nuestra conversación con Tony Arreaza. Y es que entre compatriotas la retrospectiva en la carrera de este talentosísimo y apasionado músico, se convirtió en película. El guión cuenta cuadro a cuadro una carrera de 25 años, que tiene a Charlotte como locación principal, pero que siempre ha estado pintada del tricolor venezolano.

¿Cómo llamaríamos la historia? “De Puerto la Cruz pa´l mundo”, o “Del sacrificio al éxito”. Quizás “Abriendo puertas”. En fin, la comunidad de Charlotte escucha notas latinas, y en español, gracias a Tony, eso definitivamente vale más que un Grammy.

Tony se mudó a Charlotte en el año 1993, y aquí se quedó. Desde “chamito” quiso ser músico, se perfilaba como rockero, se veía viviendo en New York o Chicago, aunque la vida dio una vuelta. Llamémoslo madurez y apertura a otros géneros. Hoy sigue haciendo música, con su banda “Última Nota”, un poquito más tropical, sin perder su esencia.

Tony es un hombre sencillo, pero con una vida impresionante, llena de éxitos. Nos contó que sus primeros años en Estados Unidos no fueron muy amables, como todo comienzo trabajó en restaurantes y cortó grama, hasta que un día empezó a tocar música en inglés, en bandas de rock. En su amplificador una bandera de Venezuela hizo que conociera a quien sería su compañero de guitarra en un dúo, que luego llegó a ser la primera banda que versionaba rock en español en la ciudad. Soda Stereo, Mana o Zapato 3. De allí pasó a integrar Rua, grupo con el que se fue de gira y logró posicionar dos videos en la rotación de MTV Latino.

Aprendió mucho de la industria musical, para dedicarse a representar bandas locales con Carlotanrock, que pasó a ser Carlotantalent tras tomar la decisión de traer a grandes bandas a la ciudad, como Hombres G o Los Amigos Invisibles. Paralelamente, trabajó por 10 años en la Coalición Latinoamericana como organizador de los eventos culturales. De allí, organizaciones sin fines de lucro lo contactaron para que les diera la fórmula mágica para traer grandes figuras de espectáculo a Charlotte, y promocionar nuestra cultura y tradiciones. Surge el Festival Latinoamericano.

Pero Tony tenía un “huequito” en el corazón que solo se llenaría hace 4 años cuando organizó la primera Parranda Navideña, homenaje a su tierra natal: Venezuela. Hoy ve como un sueño hecho realidad que los venezolanos de Charlotte tengan su propio espacio para compartir y conocerse.

No podemos dejar de contar, lo acogedor de su estudio, donde nos “echó el cuento” de su vida. Se trata de su refugio, el espacio en el que hace lo que ama, donde ayuda a muchas bandas con su experiencia. Tony ha logrado con su trabajo y esfuerzo abrir puertas para que la música en español sea reconocida y admirada.

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