Muerte fulminante embosca a jóvenes hispanos

NUEVA YORK – Una familia mexicana-ecuatoriana de Nueva Jersey vive el horror luego de que uno de sus integrantes sufriera una horrenda muerte a bordo de un vehículo que terminó envuelto en llamas.

El aparatoso accidente cobró la vida de dos jóvenes la noche del lunes. La policía dijo que el automóvil se convirtió en una enorme antorcha tras colisionar en las inmediaciones de Bloomfield Avenue entre High Street y Hillside Avenue, en el sector de Glen Ridge.

El atroz accidente ocurrió justo después de las 10:30 p.m. y el incendio fue tan pavoroso que las autoridades inicialmente creyeron que había más de un vehículo involucrado.

La uniformada reveló que el Mercedes 2008 se impactó contra un poste de luz y un árbol, dejando autopartes y fierros retorcidos en toda la escena.

El conductor, Galo Gabriel Flores de 25 años y su pasajero, Carlos Nieves, de 20, fueron declarados muertos en la escena.

La familia de Flores se mudó a Nueva Jersey desde San Bernardino, California hace solo cinco años, en busca de una vida mejor, lejos de la violencia de pandillas.

“Lamentablemente venimos a decirle que su hijo murió”, fue el escalofriante mensaje de la policía al llamar a la puerta de María Flores, madre de Gabriel.

“Pero en ningún momento me dijeron que se había quemado, que estaba completamente quemado”, dijo la angustiada madre.

Gabriel acudió a su trabajo como de costumbre, aunque llamó a su hermano mayor para avisar que estaba atrasado.

“Fue casi a las 9:25 cuando me llamó, (me preguntó) que dónde estaba, me preguntó que si estaba afuera, le dije que no, que lo estaba aquí esperándolo”, dijo Miguel Flores al recordar la última conversación que tuvo con su hermano.

“Él trabajó ayer y venía con ese muchachito, pero no sé quién es. Dicen que es un muchachito jovencito de 20 años. Me dijo ‘ya voy para allá’, pero nunca llegó”, expresó María con profundo dolor.

La madre narró que tuvo un atroz presagio la noche del lunes, por lo que se asomó a la ventana y notó que estaba lloviendo torrencialmente. La afligida mujer nunca imaginó la amarga noticia que recibiría horas después y que aquella tormenta sería equiparable a las lágrimas derramadas por ella y su familia.

“Me imagino que él venía a alta velocidad, no hay luces, no hay stop. Me imagino que él quiso parar donde estaba la luz y dio las vueltas, ahí está todo lo del carro destrozado”, recordó la madre con angustia.

Las oraciones, dice la familia, los ayuda a la resistir el profundo dolor por la muerte repentina del joven Galo Gabriel, a quien recordaron como un soñador con carácter indomable.

“Él siempre soñaba con darnos dinero (…) era la alegría de mi casa”, dijo María.

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