Modelo “curvy” se impone en la moda.

La historia de cómo la modelo salvadoreña Connie Andrade comenzó su carrera en la industria de la moda no es muy diferente a la de otras de sus colegas famosas que desfilan por las pasarelas en los eventos de moda más prestigiosos.

Hace seis años, mientras trabajaba como asistente de gerente en el restaurante “The Coffee Shop” en Union Square, en Nueva York, recibió un email de una de las reclutadoras de talento de la agencia MSA Models (Suzanne Georgette) y, aunque siempre había soñado con modelar, pensó que era una broma. Estaba decidida a no acudir a la cita, pero la duda la llevó hasta esa reunión que cambió su vida para siempre.

Lo que diferencia la historia de Andrade de la de otras modelos es que su silueta curvilínea no es lo que se acostumbraba ver en las pasarelas y campañas publicitarias de marcas de ropa. Ella es lo que en el mundo de la moda se considera una mujer “plus” o “curvy”, un mercado que en ese entonces apenas tenía potencial.

“Desde muy joven decía que quería ser modelo, pero la gente me decía que nunca lo iba a hacer porque no era la talla apropiada. En ese momento en el que me descubren, aunque yo estaba bien y tenía un buen salario, siempre quería entrar a la moda y no encontraba cómo. No sabía que había una agencia que tenía una fuerte división de curvas porque no era nada público”, menciona la modelo, de visita en la Isla para hacer algunas fotos para su portafolio.

Según Andrade, ahora la industria de la moda ha avanzado bastante y se está reconociendo más a la mujer con curvas, abriéndose un mercado para ellas. Menciona a su colega Ashley Graham, que hizo la portada de la icónica edición de trajes de baño de la revista “Sport Illustrated”, como un ejemplo de cómo cada vez se abren más puertas para las modelos “plus”.

La modelo también señala que en los últimos tres años, las casas de moda han escuchado el reclamo que por mucho tiempo habían hecho con poco éxito las mujeres de tallas grandes que se niegan a cubrir su silueta con vestidos anchos y colores oscuros y prefieren mostrar sus curvas con estilos modernos.

Carrera en ascenso

Andrade todavía recuerda que su primer trabajo fue para la portada de la revista “Weight Watchers”. Junto a ella estaban cuatro modelos más que tenían mucha experiencia, lo que la puso muy nerviosa.

Sin embargo, cuando le tocó posar se transformó y mostró mucha confianza, esa que la ha llevado a obtener importantes contratos con compañías como Ashley Stewart, Macy’s y Target además de editoriales de moda de diversas revistas y publicaciones en distintas partes del mundo.

Estos logros la llevaron a que en febrero pasado se convirtiera en la tercera latina plus en desfilar en la Semana de la Moda de Nueva York y fue la única en participar en la pasarela de la marca Ply Apparel. Sus éxitos le hacen sentir una gran alegría, pero también una gran responsabilidad, pues entiende que es un ejemplo para jóvenes que no tienen esa silueta que algunos consideran “perfectas” y que se sienten atormentadas por ello.

“Lo que les digo a ellas es que no paren de soñar. Todo el mundo pasa una etapa como extraña en la que nos vamos conociendo. A esta edad todavía sigo conociendo cosas de mí. Pero es un proceso y cada una debe tomarse el tiempo que necesita”, recomienda la modelo de 29 años, que tiene como meta modelar para la revista Vogue.

Historia de superación

Aunque en la adultez Andrade ha hecho las paces con su silueta, no significa que siempre fuera así. Cuando tenía cinco años, sus padres la enviaron a estudiar a un internado en New Hampshire, en Estados Unidos. Ella era becada, pero sus compañeros de clase eran hijos de políticos, empresarios y miembros de la alta sociedad estadounidense. Pero la disparidad en clase social no era lo único que la hacía diferente, también la cultura y sobre todo su cuerpo.

“Fue difícil estar entre los hijos de empresarios y familias ricas de Estado Unidos, entre chicas que eran flacas, rubias, de ojos azules y con acceso a todas las marcas caras. Yo venía de un mundo un poco bohemio. Era una de dos latinas en mi clase y solo habíamos cinco latinas en toda la escuela”, relata. Recuerda que en aquel momento hacía dietas, pero su cuerpo siempre fue diferente. Su obsesión por rebajar la llevó a dejar de consumir carbohidratos por completo durante sus vacaciones de verano y no obtuvo los resultados esperados.

“Sufrí ‘bullying’ porque además de mi peso, era inteligente y eso no era ‘cool’. Era una ‘nerd’ y bien alta. Me desarrollé bien rápido. La ropa ‘junior’ no me quedaba porque tenía caderas y pompis. En ese entonces no había muchos chavos en mi familia así que iba ‘vintage shopping’ desde los 11 o 12 años y eso me hacía verme diferente. Cuando dejé de ir al internado, me dio una depresión bien fuerte. A la larga, esas experiencias me dieron la madurez y la perseverancia que tengo hoy”, menciona.

A medida que fue conociendo y aceptando su cuerpo, Andrade comprendió que en la moda no existen limitaciones y decidió dejar a un lado esas ideas de que una figura “curvy” debe o no debe utilizar tal o cual estilo. Confiesa que esto le tomó tiempo y esfuerzo. Ahora que sabe lo que le queda bien y lo que no, no permite que ningún tabú domine su manera de vestir y mucho menos su vida.

“En el verano me visto de blanco. Soy amante de las rayas. No me atemoriza nada. El truco está en saber identificar la figura que una tiene. Yo soy cuerpo tipo pera, que soy pequeña arriba y grande abajo. No voy a ponerme un atuendo que lleve toda la atención abajo. Lo que hago es enfatizar mi cintura pequeña. Es cuestión de amar mis curvas y lucirlas”, explica.

Andrade es amante del “shopping” y describe su guardarropa como uno “de ensueño con demasiados zapatos y carteras”. Sus diseñadores favoritos son Diane von Furstenberg, Helmut Lang y Alexander Wang porque tienen ropa de tallas grandes que se ajustan perfectamente a sus curvas.

“Cuando visito diferentes países, me encanta ir a los mercados artesanales locales a comprar piezas que se confeccionan allí y que se convierten en los ‘statement pieces’ de mi clóset. Por ejemplo, me gusta mezclar un Chanel con un collar que me compré en los mercados de Guatemala”, menciona.

En sus comienzos en el modelaje Andrade vestía ropa entre las tallas ocho y 10. Esto hacía que se dificultaran algunos proyectos porque no caía en el grupo las modelos regulares (que utilizan entre dos y cuatro) pero tampoco alcanzaba ese “size” 14 que para muchas compañías es el ideal en una modelo “curvy”. No fue hasta después de su embarazo que comenzó a utilizar talla 14 y asegura que es lo mejor que le ha pasado en la vida.

“Ser mamá me hizo quien soy ahora. Perdí un contrato exclusivo con una casa de belleza porque quedé embarazada, pero tuve una bendición que se llama Ximena. Ella me cambió el cuerpo. Ahora sí soy talla 14. No cambiaría estos rollitos de amor por nada del mundo. Esta soy yo y no estoy dispuesta a cambiar por nadie. Mi hija me da una gran seguridad. El amor de ella es tan incondicional que como madre y mujer me siento realizada”, asegura.

Rutina de cuidado

Para mantener una figura “curvy” y estar saludable, Andrade destaca que tiene que ser disciplinada. Entrena de tres a cinco días en la semana, dependiendo de su agenda de trabajo. Su rutina se compone de ejercicios de resistencia muscular y un poco de cardiovascular.

“Tengo entrenadores en las tres ciudades en donde más trabajo que son Miami, New York y Los Ángeles. Siempre hago ejercicio, es necesario porque se trata de ser saludable, que seamos ‘plus’ no significa que no seamos saludables”, comenta.

Andrade también sigue una dieta alta en proteínas y carbohidratos, enfatizando en productos integrales, frutas, vegetales y mucha agua. Además, va al spa para hacerse tratamientos corporales que mantengan su piel hermosa y mantiene una estricta rutina de cuidado en su hogar.

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