Miles de migrantes en México reanudan su marcha hacia EEUU

Una creciente caravana de migrantes hondureños cruzó la frontera sureña de México el domingo rumbo a Estados Unidos, evadiendo a los agentes mexicanos que brevemente les bloquearon el paso junto a Guatemala.

                                A cada paso recibían ayuda de mexicanos solidarios en forma de alimentos, agua y ropa. Cientos de habitantes en pickups, camionetas y camiones de carga se detuvieron para permitirles subir. 




                                Besi Jacqueline López, de la ciudad hondureña de San Pedro Sula, llevaba un oso de peluche dentro de un gorro invernal que se veía fuera de lugar en el calor tropical. El oso es el juguete favorito, y único, de sus dos hijas, Victoria de 4 años y Elisabeth de 3, quienes caminaban trabajosamente a su lado cubiertas de sudor. 




                                Graduada en administración de empresas, López dijo que no encontraba trabajo en Honduras. Quiere llegar a Estados Unidos, pero se quedaría en México si puede hallar un empleo. 

“Mi meta es encontrar trabajo para un mejor futuro para mis hijas”, señaló.

                                En decenas de entrevistas a lo largo del viaje, los migrantes dijeron que huían de la extensa violencia, pobreza y corrupción en Honduras. 




                                Después de elogiar a México por su respuesta directa cuando la policía hizo retroceder a los migrantes en el puente fronterizo con escudos antimotines y gas pimienta, el presidente estadounidense Donald Trump volvió a criticar a los opositores del Partido Demócrata por lo que aparentemente considera un tema victorioso para los republicanos cuando faltan poco más de dos semanas para las elecciones legislativas. 




                                Después de culpar a los demócratas por “leyes débiles” días antes, Trump dijo en Twitter: “Las caravanas son una desgracia para el partido Demócrata. ¡Cambien las leyes de inmigración ahora!”. 


























                                “Se hacen todos los esfuerzos para detener la arremetida de extranjeros ilegales para que no crucen nuestra frontera sureña”, dijo en otro tuit. “La gente debe solicitar asilo en México primero y, si no logran hacerlo, Estados Unidos los regresará. ¡Las cortes piden que Estados Unidos haga cosas imposibles!”. 




                                Cientos de migrantes hicieron justo eso: presentaron solicitudes de refugio en Ciudad Hidalgo, en el sur de México. 




                                Sin embargo, un grupo mucho más grande vadeó el río Suchiate desde Guatemala al lado mexicano de forma individual y por decenas a la vez, y resumieron la marcha al amanecer, de a 10 en fondo, sobre la carretera. 




                                “¡Sí se pudo!”, gritaban. 

















                                Después de que los migrantes llegaran al puente fronterizo, la caravana creció incluso más durante la noche, a aproximadamente 5.000 personas. 



















                                No estaba claro de inmediato de dónde provenían los viajeros adicionales, puesto que unos 2.000 estaban reunidos en el lado mexicano el sábado por la noche. Sin embargo, a diario se han visto personas que se unen a la caravana y otras que la dejan, algunas avanzando a su propio ritmo y agrupadas en una serie de columnas. 




                                Su destino el domingo era la ciudad de Tapachula en el estado de Chiapas. Bajo un sol abrasador, pequeños grupos de 20 o 30 se detuvieron a descansar a la sombra de un árbol a un lado del camino y para la tarde se veían largas hileras de caminantes que se extendían kilómetros. 




                                Jesús Valdivia, de Tuxtla Chico, México, fue uno de varios que detuvieron su pickup para permitir que 10, incluso hasta 20 migrantes, se subieran a la vez, a veces causando que la suspensión del vehículo crujiera bajo el peso. 



















                                “Hay que ayudar al prójimo. Hoy es para ellos, mañana para nosotros”, dijo Valdivia, y agregó que estaba recibiendo un valioso obsequio de las personas a quienes ayudaba: “De ellos aprendemos a valorar lo que ellos no tienen”. 




                                Los camiones de carga que pasaban eran abordados rápidamente por decenas de migrantes, y algunos mototaxis sobrecargados llevaban hasta seis personas. 




                                Brenda Sánchez de San Pedro Sula, quien iba en la camioneta de Valdivia con tres sobrinos de 10, 11 y 19 años, le dio “gracias a Dios y a los mexicanos que nos han ayudado”. 




                                Incluso tuvo palabras amables para la policía mexicana: “Estamos muy agradecidos con ellos porque, a pesar de que nos cerraron las puertas, vienen atrás de nosotros cuidándonos”. 



















                                La policía federal mexicana monitoreaba el domingo los avances de la caravana desde un helicóptero y algunas unidades la escoltaban. A las afueras de Tapachula, unos 500 elementos de la policía federal se reunieron a lo largo de la carretera en camiones y patrullas, pero las autoridades dijeron que habían recibido instrucciones de mantener la fluidez del tránsito y no de detener a la caravana. Se dirigían hacia Tapachula antes de que los miles de migrantes los alcanzaran. 




                                Mientras los migrantes pasaban por las comunidades mexicanas a las afueras de Ciudad Hidalgo eran recibidos con aplausos, cánticos solidarios y donaciones de comida y ropa por parte de los mexicanos. 




                                María Teresa Orellana, residente del vecindario de Lorenzo, entregaba sandalias. 




                                “Es solidaridad”, comentó. “Son nuestros hermanos”. 



















                                Las autoridades federales y del estado de Chiapas ofrecían apoyo a los migrantes, incluida asesoría legal para quienes solicitaban asilo, indicó la Secretaría de Gobernación de México en un comunicado. También difundió un video en el que se ve a empleados repartiendo comida y medicamentos, y proporcionando atención médica. 




                                En comentarios a la prensa tras un mitin en Elko, Nevada, el sábado en la noche, Trump dijo de la respuesta de México: “Solo quiero decir, a nombre del público estadounidense, que agradecemos lo que México hace. Realmente han incrementado (los esfuerzos) y eso no se olvidará”. 




                                Trump también repitió: “Cerraré la frontera (a los migrantes) antes de que lleguen a este país, y enviaré a nuestras fuerzas armadas, no a nuestras reservas”. 



















                                Las autoridades mexicanas se habían rehusado a permitir el ingreso en masa de los migrantes en el puente, pero comenzaron a aceptar a pequeños grupos para su proceso de asilo y otorgaron algunos permisos de visita por 45 días. Unos 1.500 migrantes seguían del lado guatemalteco del Suchiate, esperando entrar a México de forma legal. 




                                Sin embargo, poco pudo hacer la policía ante los grupos que evadieron el cruce oficial y atravesaron la notoriamente porosa frontera por otras partes. 




                                Los migrantes dijeron que abandonaron sus intentos de entrar legalmente a México porque el proceso de solicitud de asilo político es demasiado lento y, de todos modos, la mayoría quiere seguir rumbo a Estados Unidos. 




                                “Somos guerreros, debemos llegar al lugar que debemos llegar. Vamos a continuar y no vamos a parar”, dijo en inglés Luis Puerto, de 39 años y originario de Colón, Honduras. 




                                Para Puerto, ese lugar es Carolina del Norte, donde están su esposa y dos hijas. Dijo que recientemente fue deportado de Estados Unidos tras un roce con la policía del que no dio detalles. 




                                “Llegaremos a la frontera con Estados Unidos”, dijo. “No me voy a detener. No me importa si muero”. 






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