Matthew comienza a azotar Cuba

SANTIAGO DE CUBA – El huracán Matthew ha comenzado a sacudir hoy a Cuba con su poderío y se espera que sus efectos se sientan en la zona oriental del país por hasta 36 horas.

El Instituto de Meteorología de Cuba indicó en su reporte de inicio del día que “los vientos con fuerza de tormenta tropical comenzarán a sentirse en las provincias del sur oriental desde esta mañana, y desde el final de la tarde los de vientos huracanados”.

El más reciente reporte del Instituto sostiene que habrá “un gradual incremento de las lluvias, que serán intensas, siendo superiores en algunas localidades y zonas montañosas”.

El parte matinal de la agencia que vigila los eventos atmosféricos en Cuba sostiene que “habrá fuertes marejadas en ambos litorales orientales, con inundación costera fuerte en la costa sur oriental. En la costa norte de Guantánamo y Holguín (en la punta oriental), se iniciarán inundaciones costeras desde horas de la mañana de hoy, que irán incrementándose con el avance de Matthew, hasta ser fuertes, mientras que en la costa norte de Las Tunas y Camagüey, llegarán a ser moderadas. En el golfo de Guacanayabo se iniciarán inundaciones costeras ligeras desde que el centro del huracán llegue a tierra”.

Las provincias orientales no serán las únicas en peligro. El Instituto de Meteorología alertó a otras provincias del centro del País, en una línea que comienza en la zona de Camagüey y llega hasta la punta este en Guantánamo.

“Debido a la extensa área de nublados, lluvias, y el campo de vientos con fuerza de tormenta tropical que acompaña a este huracán, las provincias de la región central deben prestar igualmente atención a este organismo ciclónico tropical”, sostiene el parte.

A las 8:00 a.m. el centro de Matthew se encontraba en la latitud 18.4 grados norte y los 74.2 grados oeste, pasando por la zona sur de Haití.

Matthew mantiene el rumbo norte y marcha a una velocidad de nueve millas por hora con vientos sostenidos de 145 millas por hora, un huracán categoría 4.

“En las próximas 12 a 24 horas el huracán Matthew mantendrá similar rumbo y velocidad de traslación, con fluctuaciones en su intensidad, aunque se mantendrá como un intenso huracán”, indica el parte meteorológico.

El ojo está previsto que toque la zona de Guantánamo, anexa a Santiago de Cuba entre la noche de hoy y el día de mañana. Se espera que el huracán esté golpeando Cuba por al menos 36 horas desde que entren sus primeros efectos hasta que salgan totalmente de la zona y enfile hacia Florida.

Las calles de Santiago amanecieron desiertas, con muy poco movimiento de personas vinculadas, sobre todo, a seguridad o aspectos de abastecimiento.

Lo mismo pasa en otras áreas orientales de la Isla, sobre todo en Guantánamo. La televisión cubana indicó que varios centenares de turistas fueron evacuados de la zona de Baracoa, un polo turístico de Guantánamo.

Los vientos ya soplan con fuerza y la lluvia ha comenzado a caer. Se espera que esas condiciones empeoren con el día severamente. Todavía hay servicios de energía eléctrica, agua, telefonía e internet (en hoteles), pero se espera sean suspendidos a media mañana.

El poderío del huracán Matthew tiene a los cubanos, gente muy valiente en general, viviendo en la cautela, a pesar de los intensos preparativos que el gobierno ha mantenido desde que se conoció de la emergencia el viernes pasado.

“Yo tengo mucho miedo de ese huracán. Es muy grande. Me tuve que salir de mi casa para cuidar mi vida y la de mi familia, porque sé que habrá mucho peligro”, dijo Yaisenia Romero Fause a El Nuevo Día, quien se registró en uno de los refugios que las autoridades han preparado en la provincia para unas 180,000 personas que podrían correr serios riesgos por los efectos del huracán.

El respeto por el fenómeno natural se nota hasta en el propio presidente Raúl Castro, un hombre que combatió en la revolución que triunfó en 1959 y es general del ejército cubano.

“Hay que enfrentar el fenómeno que viene, es fuerte, pero nosotros estamos aquí presentes”, dijo Castro a un grupo de ciudadanos con los cuales conversó en Santiago de Cuba, provincia anexa a Guantánamo.

Castro llegó el sábado con sus principales ministros para hacerse cargo personalmente del manejo de la crisis, que expone a Cuba al peor huracán registrado en el Caribe desde el 2007.

El presidente cubano ha llamado al País a enfocarse en la prevención, pero en ir pensando en la reconstrucción. En una actividad inusual ayer, se mezcló con ciudadanos para conversar directamente sobre la emergencia e intentar inyectar ánimo en la población.

“Yo estoy aquí porque me siento… nací por otros lugares, pero me siento santiaguero como ustedes. No tengo que desearles serenidad ni valor, porque sé que aquí sobra todo eso, y están listos para enfrentar inmediatamente cualquier situación y superar los daños”, dijo Castro, según los medios oficiales cubanos.

Decenas de buses trasladaban ciudadanos desde las comunidades con más peligro a ser impactadas en diversas zonas de las provincias de Santiago, Guantánamo, Las Tunas, Granma, Camagüey y Holguín.

El gobierno llamó a la colaboración total y se decretó alarma de huracán para todas las provincias orientales, lo que implica que se activó el protocolo completo para una emergencia de este tipo.

“Tengo miedo, esto parece que va a hacer mucho daño. Sé que mi casa no va a estar de pie cuando regrese y todo lo que quedó adentro también se va”, expresó a El Nuevo Día, Nislaidys Leiva George, quien está embarazada de tres meses y tiene cuatro hijos.

“Aquí está toda la familia, somos 12 ahora, pero faltan, cuando estemos todos seremos como 20 y todos somos familia”, agregó.

Su hija, Johana, de nueveaños, también tiene temor. “Los huracanes son peligrosos y les hacen daño a los niños. Los niños pueden hasta morirse por culpa de un huracán”, expresó Johana con un sentido de realidad pasmoso.

Otro punto que causa temor son los daños que podría causar el huracán a las endebles residencias de la campiña oriental cubana.

“Yo dejo mi casa preocupada, porque ese huracán es grande, pero lo más importante es proteger la vida que lo material. Espero que cuando vuelva quede algo de mi casita”, dijo María Luisa Fernández, vecina de la humilde comunidad Cecilia, en Guantánamo.

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