La inmigración ocupa la agenda de los políticos europeos

<a id="image-0" title="Andrej Babiš y Angela Merkel, foto:   ČTK/AP/Markus Schreiber" href="https://img.radio.cz/u2mrxRNaJpdT-xrNH5RYqXVXyX4=/fit-in/1800x1800/1536150332__pictures/ctk1809/babis_merkel.jpg" orig-href="" class="photo fW fancybox"><img src="http://mundolatinomedia.com/wp-content/uploads/2018/09/babis_merkel.jpg" alt="Andrej Babiš y Angela Merkel, foto:   ČTK/AP/Markus Schreiber" title="Andrej Babiš y Angela Merkel, foto:   ČTK/AP/Markus Schreiber"/><span class="caption">Andrej Babiš y Angela Merkel, foto:   ČTK/AP/Markus Schreiber</span></a>

La agenda de los políticos de la Unión Europea está marcada últimamente
por la inmigración y no dejan de sucederse las reuniones entre sus
líderes para hablar del tema. Después de Italia y Hungría, el primer
ministro de la República Checa, Andrej Babiš, se dirige este miércoles a
Alemania.

La posición de Babiš al respecto es clara, no desea que inmigrantes
ilegales entren en Chequia y considera que la mejor opción es ayudar a
estas personas directamente en sus países de origen.

Aleš Chmelař, archivo de la Oficina del Gobierno ChecoAleš Chmelař, archivo de la Oficina del Gobierno ChecoPero el debate polariza a la sociedad y hay opiniones dividas en lo que se
refiere a la manera de solucionar estos desafíos y a si los políticos
están haciendo lo suficiente. Según el secretario general de los Asuntos
Europeos, Aleš Chmelař, la República Checa desarrolla una gran labor
para resolver estos problemas.

“Las acciones solidarias de Chequia no se limitan solo a la voluntad de
diálogo. Por ejemplo, hemos aportado 20 millones de euros al fondo para
refugiados que se encuentran en Turquía desde 2015, al fondo para África
hemos aportado más de 10 millones de euros para ayudar a la gente en sus
países. Hemos enviado a 80 expertos a Grecia y a Italia para apoyar este
trabajo. Y en los últimos tres años hemos enviado a más de 300 personas
al programa Frontex para la protección conjunta de fronteras, así que
esto no se trata solo de palabras, también ayudamos financieramente y a
través de expertos”.

Lucie Sládková, foto: Organización Internacional para las MigracionesLucie Sládková, foto: Organización Internacional para las Migraciones

Por otra parte, otras voces argumentan que en países con escasez de mano
de obra como la República Checa, la inmigración podría tener un efecto
positivo. En esta línea se posiciona Lucie Sládková, directora de la
oficina checa de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

“Yo sé que existe una ayuda técnica y financiera, lo que me pregunto es
qué podemos hacer a largo plazo, si la República Checa puede ofrecer otro
tipo de ayuda. Por ejemplo, me refiero a la migración laboral. A la
posibilidad de investigar si entre las 60 000 personas que hay atrapadas en
las rutas de los Balcanes existen personas con habilidades que Chequia
necesita”.

Aunque por el momento, el Gobierno checo mira con escepticismo estas
opciones. Uno de los principales problemas es que estas personas no suelen
tener la cualificación adecuada, añade Chmelař.

“La gente que consigue llegar a Europa normalmente no está cualificada
para realizar un trabajo específico. Por supuesto se puede apreciar el
esfuerzo de algunas personas que han conseguido integrarse en la Unión
Europea, pero según la información que tengo, este porcentaje es mucho
menor de lo que pensaban los países que los acogieron en 2015, así que
esto es mucho más complejo de lo que parece”.

En opinión de Chmelař, hay millones de personas en África a las que les
gustaría trabajar en Europa y cree que sería difícil absorberlas.
Insiste en que si se aumenta la ayuda que la Unión Europea ofrece a estos
países, un mayor número de sus habitantes podrían encontrar una vida
satisfactoria allí, sin la necesidad de inmigrar.

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