Hillary Clinton deslumbro anoche en la Convención Democrata

FILADELFIA, Pensilvania – Hillary Clinton pidió anoche a los electores, incluidos los demócratas y liberales que aún la miran con recelo, un voto de confianza para regresar a la Casa Blanca, esta vez con el histórico título de “presidenta de Estados Unidos”.

“Estados Unidos llega otra vez a un momento decisivo”, indicó Clinton al señalar que en esta elección va contra “fuerzas poderosas que quieren dividirnos”.

“Quiero unir al país”, dijo.

Al aceptar la candidatura presidencial demócrata, Clinton quedó oficialmente como la primera mujer que aspira a la Casa Blanca por uno de los dos principales partidos estadounidenses.

Por los negativos que arrastra, que rondan el 55%, la apuesta de los demócratas es que la elección del 8 de noviembre se convierta en un referéndum sobre el republicano Donald Trump, quien genera mayores temores y dudas, según las encuestas.

“La gente está ansiosa y en busca de tranquilidad, buscando un liderato firme”, sostuvo Clinton en su discurso, tras ser presentada por su hija, Chelsea.

La confirmación de su candidatura, junto con la del aspirante a la vicepresidencia, el senador Tim Kaine, marca la raya del duelo frente al tándem republicano de Trump y Mike Pence, actual gobernador de Indiana.

Además de querer levantar las dudas sobre el impredecible Trump, Clinton debe atraer a los electores más liberales y jóvenes identificados con el senador independiente por Vermont Bernie Sanders, que pusieron la pasión en las primarias demócratas de este año.

“Quiero decirles que su causa es nuestra causa”, dijo Clinton a los seguidores de Sanders.

Pero, también espantar sus propios fantasmas, ante la persistente campaña republicana sobre el manejo “descuidado” –como lo describió el director del FBI, James Come– de los correos electrónicos oficiales del Departamento de Estado.

Clinton, quien ha sido secretaria de Estado, senadora por Nueva York y primera dama de EE.UU., contrasta frente a Trump su experiencia en gobierno y en la política internacional.

La nueva líder del Partido Demócrata repudió las actitudes de un magnate millonario que, con sus expresiones en ocasiones alocadas y discriminatorias, preocupa a expertos en seguridad nacional y grupos minoritarios.

Clinton describió a Trump como un “ultrarrico” que formó su imperio de bienes raíces sin un récord público en defensa de los beneficios de la clase media, a la que le habló particularmente anoche.

“Mi misión principal como Presidenta será la creación de más oportunidades y mejores empleos, con salarios más altos, aquí en los Estados Unidos”, dijo.

De 68 años, Clinton no solo puede hacer historia como la primera mujer presidenta de EE.UU., sino que sería la sucesora del primer afroamericano inquilino de la Casa Blanca.

La exprimera dama utilizó el megáfono de la convención para recordar sus credenciales a favor de las familias y niños, después de que los republicanos estuvieron toda la semana pasada durante su convención en Cleveland denunciando que hubiese manejado mensajes electrónicos oficiales del Departamento de Estado en un servidor privado de su casa.

Todavía la culpan, además, por la lenta respuesta del gobierno federal al ataque contra el consulado estadounidense de Bengasi (Libia), en el que murieron cuatro funcionarios.

En la fiesta republicana de Cleveland, Trump sostuvo que él solo puede lograr los cambios que se necesitan.

Clinton le respondió que “cada generación de estadounidenses se ha unido para hacer de nuestro país más libre, más justo y más fuerte. Ninguno de nosotros puede hacerlo solo. Por eso somos más fuertes juntos”.

“Se necesita un pueblo” para construir una sociedad fuerte y justa, subrayó Clinton, al echar mano del título de un libro que publicó en 1996, cuando era primera dama.

Ante los ataques terroristas que han ocurrido en Bagdad (Irak), Kabul (Afganistán), Niza y París (Francia), Bruselas (Bélgica), pero también en San Bernardino (California) y Orlando (Florida), Clinton sostuvo que la amenaza proviene de “enemigos con determinación que deben ser derrotados”.

La jornada de anoche tuvo entre los oradores al republicano Doug Elmets, un exfuncionario del gobierno de Ronald Reagan, quien describió a Trump como un candidato peligroso que va a aislar a Estados Unidos de sus aliados.

En Filadelfia, su marido, el expresidente Bill Clinton comenzó la tarea de suavizar su imagen, contándole al público cómo la conoció y la pasión que siempre sintió por los servicios a la niñez. Anoche Chelsea dijo que su madre es su heroína y le enseñó “que el servicio público está basado en el servicio”.

En manos del presidente Barack Obama estuvo atestiguar la estrecha colaboración y asesoría que le dio Hillary Clinton cuando tuvo que tomar las decisiones más difíciles y arriesgadas de su primer cuatrienio, y ella era la principal funcionaria a cargo de su política exterior.

“Cualquiera que amenace nuestros valores, sean fascistas, comunistas, yihadistas o demagogos de cosecha propia, al final van a fracasar”, sostuvo el miércoles el presidente Obama, en una noche en que el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg cuestionó la sanidad mental de Trump.

Por haber estado en el servicio público durante cuatro décadas –primero al lado de su marido y luego como funcionaria–, la exsecretaria de Estado arrastra escándalos de su marido, que también le han salpicado.

Y carga también en alguna medida con el cansancio del gobierno del presidente Obama.

Desde Bill Clinton (1993 a 2000), Estados Unidos ha reelegido a sus presidentes –que están limitados a dos términos–, pero rechazado darle al partido de gobierno un tercer cuatrienio consecutivo.

Para Puerto Rico, cuyos asuntos estuvieron ausentes de la tarima de la convención, una presidencia de Hillary Clinton dará continuidad a los forcejeos entre populares y penepés demócratas que buscan espacio en la agenda de la Casa Blanca.

Pero, contrario al republicano Trump, Clinton ha estado cercana a los temas de Puerto Rico y ya ha presentado una agenda hacia la Isla.

“Es la candidata presidencial –en la historia– que más nos conoce como pueblo”, sostuvo Francisco Domenech, uno de los enlaces de la Isla con la exsecretaria de Estado y, junto con Roberto Prats y Nicholas Prouty, principal recaudador de fondos en Puerto Rico.

David Bernier, presidente del Partido Popular Democrático (PPD) y candidato a gobernador, sostuvo que “Hillary va a tener la gran oportunidad de ayudar a Puerto Rico a echar hacia adelante”.

Para Jeffrey Farrow, quien fue copresidente del grupo de trabajo de la Casa Blanca sobre Puerto Rico durante el gobierno de Bill Clinton, Hillary Clinton promoverá no solo “legislación para tratar a Puerto Rico con igualdad en Medicaid y Medicare”, sino que además, “un esfuerzo serio para finamente resolver el debate sobre el status”.

La agenda electoral demócrata ya incorporó su propuesta para otorgarle el derecho al voto a todo ciudadano estadounidense sin importar donde viva, lo que incluiría a Puerto Rico.

Pero, ese plan, que requiere una enmienda a la Constitución de EE.UU., no precisa si iría de la mano de una reforma que sustituya el complicado colegio electoral actual –que depende de la población de cada estado y Washington D.C.– por el voto popular.

“(Hillary) está lista para asumir la presidencia y tiene una visión clara de cómo lograr mayor prosperidad y seguridad”, dijo el comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi.

Farrow, quien ha sido cercano a los Clinton pero ahora es cabildero de grupos estadistas, prevé además que la exsecretaria de Estado va a buscar suavizar los poderes otorgados a la Junta federal de Control Fiscal que bajo la ley PROMESA funcionará por encima del Gobierno de Puerto Rico, con la posibilidad de impulsar procesos de reestructuración de la deuda.

“(Hillary) cree en una junta que respete el gobierno propio local de Puerto Rico”, dijo Farrow, haciendo la advertencia de que todo dependerá del acercamiento que proponga el próximo gobierno electo de la Isla.

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