Guyana y Surinam, en la integración sudamericana – Por Roberto Vacarezza

Hay dos “rara avis” vinculadas a la integración sudamericana reciente y ellos son los estados de Guyana y Surinam, sudamericanos por ubicación pero caribeños por tradición, y la “nota de color” que traen con su acercamiento no está exenta de desafíos y contradicciones. 

Se destacan por su distinta identidad cultural dentro del continente, que ha generado un relativo aislamiento (tanto es así que cuando se piensa en Sudamérica cuesta incluirlos), por su reciente emancipación y fuertes vínculos de dependencia con sus antiguas metrópolis (Gran Bretaña y Holanda). 

Históricamente han sido parte de la integración caribeña de estados insulares y territorios dependientes (Carifta, Caricom, etc.) y Guyana es miembro de la Commonwealth. 

Sus dimensiones económicas, geográficas y demográficas son reducidas. 

Son economías subdesarrolladas con predominio del sector primario (agricultura, minería, etc.) y fuerte dependencia del sector externo, por la fluctuación del valor de la bauxita (aluminio), que exportan, y del petróleo, que importan (de ahí su integración en Petrocaribe, el surtidor de petróleo venezolano barato). 

En ambos países existe una importante comunidad de asiáticos. 

Un antecedente de ese “viraje” al Sur está en el Tratado de Cooperación Amazónica (1978) con fines medioambientales. 

El desafío de la integración para esos países es mayor. Se incorporan a un esquema de integración asimétrico, de economías en desarrollo o emergentes, de grandes magnitudes (demográficas y PBI), grandes productores de “commodities”. 

Aquí también está el “fantasma” de la “Brasil dependencia”. 

Por ello, creemos, es una integración lenta, selectiva y gradual, con mucho de “asistencia” a los mismos en áreas determinadas. 

En lo político, se destaca el “diferendo territorial del Esequibo” entre Guyana y Venezuela, que de resolverse a favor de Caracas, implica retrotraer para Venezuela la mitad de la Guyana. 

No han faltado roces entre Surinam y Brasil, por la acusación que efectuó el primero al segundo de inmiscuirse en sus asuntos internos, prestando apoyo a una guerrilla local en la década de los 80. Ellos mismos arrastran conflictos limítrofes aún no resueltos. 

Brasilia es el principal sostenedor de su incorporación, desde que es el principal exportador a esos países y mayor cooperante (en defensa, asistencia sanitaria y técnica, etc. ). 

En Unasur son miembros plenos (2008) y en Mercosur son miembros asociados (2013). 

Así, el “dato” que incorporan, podemos decir hoy, no es totalmente económico, sino más simbólico, como “puentes”, vías de conexión o nodos logísticos potenciales entre Sudamérica y el Caribe (aunque ese rol se lo puede querer adjudicar Venezuela por su proyección caribeña).

Con su aproximación toda Sudamérica se integra por una u otra vía, salvo la Guayana Francesa y las Malvinas.

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