¡Feliz Navidad!

Por Rodrigo Martínez Director Ejecutivo

En vísperas de la Navidad, la comunidad cristiana celebra la Nochebuena. La conmemoración hace referencia a una fecha históricamente imprecisa. Sin determinarse con exactitud cuándo vino Jesús al mundo, sólo hay la certeza de que ocurrió entre los días postreros del reinado de Herodes el Grande, y la muerte de éste, en el año 4 AC, conforme al calendario gregoriano, implantado después. No obstante, algo sí está claro, como la luz del día: el prodigioso espíritu que impregna a la humanidad durante esta época.

Aunque muchas veces se deforma la expresión de fe, incurriéndose en excesos y derroches, la imagen del Niño Jesús al nacer en un pesebre, en Belén, convoca a la paz, a la reconciliación. Incluso, impone la cesación del fuego en territorios donde se libran las más violentas y encarnizadas hostilidades. En la más poderosa muestra de moderación, sacrificio y amor, que se haya registrado jamás sobre la faz de la Tierra, el Creador envía a su hijo, nacido del vientre de una mujer, para que se haga semejante a los hombres. Y, sin extraviar su propia divinidad, predicó el Evangelio, nos acercó a su Padre celestial, y ofrendó su vida en el atroz sacrificio del madero de los tormentos, para nuestra redención.

Hoy, como siempre, la humanidad necesita ceñirse a las enseñanzas de Jesús, vigentes, inalterables. Se trata de un ejercicio de distensión, y sensatez, que será válido en la medida en que sea duradero, sincero y amplio. Que el respeto, la solidaridad y el mérito que manan del trabajo y del estudio, pasen a los primeros planos, por encima de la arbitrariedad y el desconocimiento del otro. Contamos con sobradas razones para sostener, cada día, la búsqueda de ser buenos, y dignos, a los ojos de Dios. ¡Feliz Navidad!

 

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