Familia mexicana culpa a Trump por la muerte de padre

NUEVA YORK – Primero fue la deportación lo que desmoronó a una familia mexicana que luchó hasta el final por mantenerse unida. Ahora es la muerte del padre, Martín Martínez, lo que estremece el corazón de su hija María Cristina Martínez. Sin embargo, ese doloroso final también es un motivo para hacer frente a lo que ella considera una administración inclemente y endurecida.

Ahogada en llanto, María Cristina recordó la férrea batalla que libró luego de que autoridades de inmigración arrestaran a su padre, un trabajador sin récord penal y muy querido por su entrega a su familia y a su comunidad.

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El arrojo de María y el de su madre, Julia Ochoa, convocó el apoyo de decenas de neoyorquinos y de funcionarios electos. Las protestas arrecieron frente al 26 de Federal Plaza, la oficina en Nueva York de las autoridades de inmigración, pero la suma de esfuerzos no impidió la deportación del padre, con más de 30 años en la Gran Manzana.

Las autoridades declinaron otorgar el asilo político solicitado por Martín, lo que llevó al padre a un proceso de deportación.

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Martín, deportado en julio del año pasado, pudo disfrutar de unos días de libertad antes de partir a su patria natal.

“Aprovechar pues el momento que tenemos con él porque uno no sabe, nunca sabes lo que va a pasar”, eso fue lo que pensó María durante los últimos días felices al lado de su padre, una terrible premonición que se hizo realidad.

Martín murió unos siete meses después de su deportación. Sufrió un derrame cerebral, pero su hija cree que fue el dolor de la separación y la tristeza lo que mató a su padre.

“Si mi papá no hubiera sido deportado, yo sé que él no hubiera fallecido”, dijo María.

María, una ciudadana estadounidense, al igual que su hermano, sostiene que la tragedia tiene un responsable.

“Yo no tengo la menor duda que mi papá murió por la administración de Trump. Estando aquí él tenía un gran coraje, porque después que a nosotros nos pasó lo que nos pasó, él miraba como otras familias eran afectadas por la Casa Blanca”, expresó.

Julia tenía también encaraba una orden de deportación y decidió irse voluntariamente para estar con su amor de 30 años. Desde México confía en que la muerte de Martín no será en vano y que cambiará el corazón de la actual administración.

“Ojalá y sirva para algo y que al presidente se le ablande el corazón y haga algo”, dijo Julia en una entrevista telefónica desde México.

María contó que todos los días mira la foto con su padre, cuando eran felices, y en esa comunicación eterna que solo permite el amor le renueva la promesa que le hizo cuando estaba agonizando.

“Cuando mi papá estaba agonizando fue que le dije: ‘Padre, le prometo que la gente va a recordar quién fuiste tú y que está administración no hará de las suyas y vamos a seguir luchando”.

María, quien trabaja con Sean Patrick Maloney, candidato demócrata para Fiscal del Estado de Nueva York, dijo estar dispuesta a cumplir su promesa para honrar la memoria de su padre y en nombre de otras familias separadas por las actuales políticas de inmigración.

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