Éxodo centroamericano avanza en México

Ciudad Hidalgo.- Miles de migrantes de Centroamérica rompieron de nuevo el cerco. Lograron entrar al territorio mexicano cruzando el río Suchiate nadando, o en balsas. Este domingo pretenden iniciar a pie los primero recorridos territorio adentro.

Durante 24 horas permanecieron varados sobre el puente fronterizo que separa a México de Guatemala. Ahí las autoridades migratorias les cerraron la puerta, y les ofrecieron entrar, únicamente si solicitaban una visa, o la calidad de refugiado.

Aceptaron la oferta al menos 381 migrantes. Hoy duermen en albergues de la ciudad de Tapachula, Chiapas. De no aprobar su solicitud, en los próximos días el gobierno mexicano los repatriará a su lugar de origen.

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El resto de los migrantes, de una caravana que extraoficialmente podría alcanzar las 5 mil personas, y literalmente se lanzaron al río Suchiate, que divide ambas naciones, y a punta de nado, o en balsas, ingresaron a territorio mexicano, donde ahora se concentran para avanzar a paso hormiga.

“¡Vengansé!, ¡Vengansé!, ¡Vengansé! Venimos por todos ustedes, no tengan miedo, venimos por nuestros hermanos que son ustedes”, les gritaban ya en territorio mexicano, quienes habían logrado pasar la frontera, a sus compatriotas que, agobiados por una temperatura que a ratos superaba los 30 grados, se encontrabas indecisos.

Y es que en el tramite para recibir las solicitudes de visa o asilo fueron a un ritmo lento, como apostándole al desgaste, e incentivando que los migrantes aceptaran la oferta de regresar a sus países de origen.

El gobierno de Guatemala instaló en el parque central de la ciudad fronteriza Tecún Umán, un centro de atención con una leyenda grande que dice: “¿Quieres retornar a tu país? Aquí te apoyamos. Información Migratoria. Información Institucional”. Un número aún no determinado de migrantes sí regresaron.

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“Quiero estudiar medicina, pero estoy amenazado de muerte”

Juan Orlando tiene 15 años. Destaca entre los migrantes por su trato cordial, porque se acerca a las personas para intentar apoyarlos en sus dudas, proporcionándoles la poca información que alcanza a tener su situación. Con sus lentes de grueso marco, y una sonrisa y voz suave, parece un pequeño maestro.

¿Qué lo hace agruparse entre la multitud que recorre Centroamérica en las perores condiciones en las que se puede viajar? En su país, Honduras, está amenazado de muerte.

Juan Orlando cuenta que hasta el año pasado, estudiaba el octavo grado, equivalente al tercer grado de Secundaria en México. Se consideraba buen estudiante.

“Yo no me meto con nadie, pero las pandillas me empezaron a molestar, a perseguir. Me decían que yo no pertenecía al barrio, que me tenía que ir. Al inicio yo los ignoré, pero después llegaron a mi casa, exigiéndome que me fuera o me matarían; y eso, en mi país es cosa seria”.

La mamá de Orlando entendió también la amenaza. Una mañana vio en las redes sociales que una caravana se alistaba para salir del país e intentar llegar a Estados Unidos. No lo pensó más, encargo al resto de seis de sus hijo, tomó a Orlando por el brazo y se integró a la caravana. Vio en este movimiento la oportunidad de salvarlo.

“Yo quiero estudiar medicina, sabes. Me gusta mucho estudiar. Si no puedo estudiar medicina estudiaré otra cosa, pero quiero estudiar”, comenta mientras espera, en medio de la multitud y bajo el rayo del sol, que el Instituto Nacional de Migración (INM), les permita pasar y procese su solicitud de visa. Entrar de manera documentada al país le parece la mejor vía, aunque las posibilidades de que le otorguen una visa son remotas.

Este domingo, miles de migrantes amanecieron durmiendo en el parque centra de Ciudad Hidalgo, Chiapas, a apenas unos 400 metros frontera adentro. Esperan iniciar el recorrido por este país sin contratiempos.

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