Está en juego el balance del poder en el Senado

Las elecciones de medio término del martes 6 de noviembre son una de las más cruciales en la historia reciente de Estados Unidos ya que pueden redefinir el balance del poder en el Senado federal, donde se renuevan 35 bancas.

En la actualidad, el Partido Republicano controla la mayoría con 51 bancas mientras que el Demócrata tiene 47 y las dos restantes están en manos de independientes, quienes, no obstante, se alinean con los demócratas.

En las elecciones del martes estarán en juego 35 bancas, incluyendo los comicios especiales en Minnesota y Mississippi.

De las bancas en disputa, 26 pertenecen a demócratas. Esto signigica que no solo deberán mantener dichos puestos sino que deberán ganar dos más para recuperar la mayoría.

Las contiendas que más llaman la atención por lo cerradas son las que se desarrollan en Florida, Texas y Arizona, entre otras.

En Florida, y a días de las elecciones, el actual senador demócrata Bill Nelson no logra despuntar completamente de la contienda contra el gobernador de Florida, el republicano Rick Scott, que busca desbancarlo de su puesto en la cámara alta.

La contienda se mantiene reñida pese al repunte en los sondeos que ha tenido por estos días Nelson.

Un experto le dijo a EFE que no es “inusual” que en Florida sean bastantes peleadas las elecciones y recordó que Obama ganó en este estado por menos de un punto en 2012 y Trump por 1.2 en el 2016.

Es el caso del escaño en juego por el estado de Florida en el Senado, el del demócrata Nelson, quien además se perfila clave para la batalla por la mayoría de esta cámara en Washington y de paso, para el futuro de la agenda de Trump.

En Texas, la batalla la pelean el actual senador republicano, Ted Cruz, y el demócrata, Beto O’Rourke, quien le pisa los talones en los sondeos.

El voto hispano en las elecciones del martes

El voto hispano en las elecciones del martes

Según recientes encuestas, y si bien Texas es un bastión republicano, O’Rourke ha achicado la brecha hasta llegar a los 3 puntos porcentuales, lo que significa que a la hora decisiva, cualquiera puede ganar.

Al igual que en la la mayoría de los estados, los temas de inmigración, el acceso a las armas, la salud y la seguridad han dominado los acalorados debates entre ambos contendientes.

Otro estado donde la contienda se muestra cerrada -además de histórica- es en Arizona, donde dos mujeres competirán por la banca federal lo que será la primera vez que una mujer represente al estado en la cámara alta en Washington.

Se trata de la demócrata Kyrsten Sinema y la republicana Angela Green, quienes según encuestas, están parejas en las preferencias del electorado, con una fuerte presencia de hispanos.

Históricamente, las elecciones de medio término suelen ”castigar” al presidente en funciones.

Y Donald Trump lo sabe: la gran mayoría de los presidentes pierde bancas de su partido en el Congreso durante las elecciones legislativas de su mandato, especialmente si son impopulares.

Solo dos mandatarios en la historia moderna de EEUU, Bill Clinton (1993-2001) y George W. Bush (2001-2009), lograron ganar escaños en unos comicios de medio mandato, y ambos eran mucho más populares que Trump, cuyo índice de aprobación ronda el 44 %.

En esa lucha contra las estadísticas, Trump ha apostado por el medio en el que se siente más cómodo: los improvisados mítines ante miles de seguidores entregados, que esperan sus hitos retóricos como si fueran canciones de éxito en un concierto de rock.

La gran mayoría de esos actos se ha celebrado en estados en los que Trump ganó en 2016, mientras que ha esquivado algunos territorios clave.

“Muchas de las disputas más competidas por escaños de la Cámara Baja están en estados que Trump perdió en 2016, como Nueva York, Nueva Jersey y California. Allí, Trump puede hacer mucho menos con sus mítines y, por tanto, es menos eficaz a la hora de proteger la mayoría republicana”, explicó un experto a EFE.

Related posts