El retorno desde el ‘sueño americano’

“Aquí no nos interesa la vida de ustedes. Aquí hacemos nuestro trabajo que es deportarles”. Esta respuesta de un agente mexicano del Instituto Nacional de Migración de México (INM) a un inmigrante hondureño de 27 años, que expresaba el miedo que tenía a regresar a su país y que pudiera ser asesinado, enmarca el nuevo informe de Amnistía Internacional (AI) sobre el trato que reciben de las autoridades mexicanas los extranjeros que piden asilo.

Tras una nueva encuesta realizada a pie de campo a 500 inmigrantes centroamericanos, el informe de la ONG afirma que “México incumple sistemáticamente el principio de no devolución (non-refoulement), pilar vinculante del derecho internacional y mexicano que prohíbe la devolución de personas a situaciones donde corran riesgo real de sufrir persecución u otras violaciones graves de derechos humanos”.

Según los datos obtenidos por la ONG, que afirma que “las autoridades migratorias mexicanas obligan de manera habitual a regresar a sus países a miles de personas de Honduras, El Salvador y Guatemala sin tener en cuenta los riesgos para su vida”, el 49% de los inmigrantes afirma que recibió un trato malo o muy malo de los agentes del INM, por un 35% que declara que el trato fue bueno o muy bueno. Además, el 75% dice que en el momento de la detención no les fue explicado el derecho a pedir refugio o asilo.

Las prisas, en una frontera sur de México abarrotada y que en muchos casos hace de primer filtro de la frontera norte a los Estados Unidos, convierten los procesos de detención en abusos por parte de unas autoridades que necesitan acelerar las deportaciones. Un doloroso panorama el que enfrenta la región, donde la vida parece no tener valor.

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