Editorial: ‘Tepesinos’ no pierden la esperanza

Por Rodrígo Martínez

Los desastres naturales que asolaron El Salvador, Haití, Nicaragua y Honduras entre 1998 y 2010 sumieron a sus ciudadanos en la tragedia, aunque miles de ellos pudieron rehacer sus vidas en este país. Al menos hasta la llegada de Donald Trump. El endurecimiento de la política migratoria va a obligar a más de 300 mil centroamericanos y caribeños a regresar a unas sociedades con altos índices de violencia y pobreza, o a mantenerse en el limbo de los indocumentados si el Congreso no toma medidas para regularizar su situación.

La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kirstjen M. Nielsen, anunció el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para los salvadoreños. Un programa creado en 1990 por el entonces mandatario George H. W. Bush y que otorga permiso de trabajo y un tiempo limitado de protección ante la deportación a la población que ha sufrido en sus países de origen guerras o los estragos de algún desastre natural.

Se estipuló que tendría una vigencia de 18 meses, con opción a una o más renovaciones. Pero el problema con el factor temporal es que han pasado más de 25 años de renovación en renovación sin que ocurra nada más. Las soluciones no han llegado ni desde este país, dando la residencia permanente a estos inmigrantes, ni desde sus países ofreciendo un retorno seguro.

Sin embargo, la esperanza de una legislación que los proteja está en los corazones de miles de ‘tepesinos’ y, por supuesto, en las acciones de los congresistas.

Related posts