Cómo proteger a los hijos del divorcio

La noticia del divorcio de los famosos actores Angelina Jolie y Brad Pitt, pone en evidencia uno de los temas más complejos de esta decisión y es qué va a pasar con los hijos.

Esta es una de las más grandes preocupaciones de los padres que se ven enfrentados al divorcio, decisión difícil y de altos costos emocionales, aparte de todos los demás. Decidir qué será lo mejor para ellos, cuando ya de hecho están sufriendo la pérdida de la familia, es uno de los más importantes desafíos.

No hay una fórmula única para resolver lo que esto implica, pero sí es posible comprometerse con acciones amorosas, positivas e inteligentes que minimicen este impacto y vayan permitiendo un ajuste más adaptativo.

Es un hecho que cuando los padres logran mantener los lazos familiares, tienen una presencia activa en la vida de sus hijos y se esfuerzan por construir una relación de respeto y colaboración, los hijos se benefician en todo sentido. Pueden incluso desarrollar habilidades para enfrentar asertivamente otras dificultades y manejar sus relaciones interpersonales con más herramientas.

En primer lugar los acuerdos que se pacten sobre el cuidado de los hijos, con quién vivirán la mayor parte del tiempo o si van a permanecer periodos iguales con cada uno y todo lo que estas determinaciones implican, deben ser asumidas por los adultos. Para los hijos resulta abrumador verse obligados a elegir entre dos personas que quieren.

De otro lado, aun en medio de las dificultades y de la avalancha de emociones que causa la separación, los padres deben mantener la prioridad de garantizar y mantener la tranquilidad de los hijos. Como aseguró el famoso actor en una de las pocas declaraciones que ha hecho: “Estoy muy triste por esto, pero lo que más importa en este momento es el bienestar de nuestros hijos”.

Este apoyo incondicional se demuestra en el día a día, manteniendo el control delante de los hijos, cediendo en favor de lo que realmente les conviene a ellos y no solo a lo que resulta cómodo para los padres, asumiendo responsablemente los compromisos económicos para darles la estabilidad que requieren para que su vida siga transcurriendo de manera normal y manteniendo un constante contacto con ellos.

Para los niños y los jóvenes la separación tiene implicaciones prácticas que los afectan emocionalmente, como estar sin uno de sus papás, pasar menos tiempo a su lado, los traslados, nuevas normas de convivencia o vivir en casas distintas.

Estos sentimientos muchas veces se traducen en irritabilidad, desobediencia, bajo rendimiento académico e incluso agresividad. Los adultos que están a cargo deben tener la comprensión, la paciencia y el amor para escucharlos y ayudarles a canalizar estas emociones.

Igualmente, es un gran aporte que ambos continúen desempeñando su rol como padres guiados por el amor a los hijos. Uno de ellos es mantener la autoridad y llegar a unos acuerdos básicos sobre las normas de convivencia.

Saber qué se espera de cada uno genera estabilidad y contribuye a crear una rutina que ayuda a enfrentar los nuevos cambios. Todo esto afecta positivamente a los hijos, dándoles certeza y seguridad.

Fuente: María Elena López, psicóloga de familia

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