Centroamérica busca mitigar la migración

Cancilleres del Triángulo Norte, conformado por Honduras, Guatemala y El Salvador, preparan una Reunión Magistral de Alto Nivel con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador y el próximo canciller mexicano, Marcelo Ebrard Casaubón.

Alden Rivera Montes, adelantó a El Sol de México que se trata de una visita donde los cancilleres tratarán con la próxima administración la posibilidad de construir un programa de desarrollo integrador en la región, el cual permita mitigar el fenómeno migratorio y convertirlo en un elemento opcional para las familias centroamericanas.

Los cancilleres Sandra Jovel, de Guatemala; María Dolores Agüero de Honduras y Carlos Castaneda, de El Salvador, vendrán a tratar de establecer los mecanismos a través de los cuales se va a dar operatividad al diseño de ese gran programa de desarrollo.

“Tenemos una idea y voluntad política. Pero esa voluntad política hay que traducirla en un programa que esté bien diseñado, estructurado, que tenga presupuesto y definida la forma de su implementación”, comenta.

Alden Rivera, también comentó que la iniciativa de Andrés Manuel por mitigar la migración en Centroamérica a través de condiciones de desarrollo, de bienestar para todas las familias que viven en estos países, es mejor que la construcción de muros y las ideas de proteger las fronteras.

“En esa medida vamos a lograr tener una migración ordenada, segura, legal desde Centroamérica hacia México y hacia los Estados Unidos”, puntualizó.

El embajador hondureño, comentó que desde que el presidente electo anunció las medidas que planteaba para controlar el flujo migratorio los gobiernos de del Triángulo del Norte estuvieron interesados en “profundizar y conocer cuáles eran los elementos que tenía en mente para poder contribuir en el desarrollo de ese programa”.

Detalló que recibieron una invitación por parte de Marcelo Ebrard para llevar a cabo una primera reunión, en la cual ratificaron el interés por impulsar, diseñar y poner en marcha un programa de desarrollo, que permitiera mitigar el fenómeno migratorio y convertirlo en un elemento opcional para las familias centroamericanas.

Señaló que esta visión coincide con lo que lograron pactar los países que integran el Triángulo del Norte en 2015 en el Plan de la Alianza para la Prosperidad, que establece que solo a través de la creación de mejores condiciones para las familias hondureñas, guatemaltecas y salvadoreñas vamos a logar mitigar el fenómeno migratorio, y en el cual Estados Unidos fue socio estratégico.

¿Ahora, se trata de un plan, de un proyecto integral?

-Es una visión más integral. Ahora, de lo que se trata es identificar puntualmente cuáles son los factores detonantes del fenómeno migratorio, que logremos determinar cuáles son las causas, para que de manera efectiva, podamos atacar y resolver esos problemas y contribuir a tener una migración más ordenada en el futuro.

¿Cuándo se concretará, como va a funcionar?

-Justo estamos en eso, tratando de definir bajo qué esquema los países de Centroamérica nos integramos con el equipo de trabajo del gobierno entrante y a partir del 1 de diciembre ya tengamos un programa con líneas muy claras de trabajo que se pueden ir perfeccionando en el tiempo y podamos tener en algunos meses, verdaderamente un programa bien definido, con presupuesto, con identificación puntual de proyectos y esperamos que esto se pueda lograr en los 3 meses que hacen falta para la transición.

Obviamente, ya con el inicio del gobierno avanzaremos más rápido. El propósito en este momento es definir cuáles serían las características de los equipos de trabajo en cada uno de los países; cuál es la connotación o con qué institución vamos a trabajar y cómo logramos en primer lugar el proyecto de carácter bilateral.

Esto es México-Guatemala; México-El Salvador; México-Honduras de manera individual y luego ver cómo logramos proyectos que tengan impacto a nivel regional.

Eso es lo que hemos hablado con el Canciller designado y su equipo de trabajo en las sesiones de trabajo. Nos reunimos con bastante periodicidad. Trabajamos con el equipo de transición, con la coordinación con el Canciller designado y a quien agradecemos la intensidad e interés que le ha puesto a este tema y estamos seguros que esto se va a traducir en un beneficio muy importante para toda la región.

¿Incluyendo a México?

-Incluyendo a México, obviamente. Este país recibe entre 250 mil a 350 mil personas anuales que van en situación de tránsito con la intención de llegar a la frontera norte con miras a los EU.

De esas 350 mil personas, México esté retornando a los países de origen de orden de unas 150 mil. Y los costos para poder hacer los retornos son muchos y recaen en México.

Es una responsabilidad muy grande proteger la integridad física de esas 300 mil personas que cruzan el territorio mexicano que son atacados por grupos del crimen organizado, secuestrados, objeto de trata de personas, que son asesinados y reclutados por el crimen organizado para convertirse en sicarios o en halcones o en traficantes de dogas o vendedores a detalle.

Son una carga social enorme para México. Así que en la medida que logremos mitigar el fenómeno migratorio, México se beneficia; Estados Unidos se beneficia y Centroamérica alcanza su sueño de que todos los hondureños, guatemaltecos y salvadoreños vean el futuro en su propia tierra. Ese es el anhelo de todos los gobiernos.

¿Cuál es la columna vertebral de este programa?

-La columna vertebral es el desarrollo. Los temas que están alrededor son migración, seguridad y comercio.

¿Cuánto implicaría en inversión?

-No lo sabemos todavía. Es justamente lo que tenemos que trabajar junto con el equipo del presidente electo López Obrador. En cada país, va a integrar un equipo de trabajo para formular proyectos a nivel bilateral y regional y probablemente en algunos meses, tengamos ya una idea concreta de cuánta inversión podría significar, cuál será la fuente de esos recursos.

Pueden ser del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); puede ser el Banco Centroamericano de Integración Económica, puede que tengamos apoyo del Banco Mundial.

¿Tendría fecha límite: los 6 años del gobierno de López Obrador o de largo aliento?

-Pienso que tendrían que ser programas de largo plazo. Será una etapa inicial muy intensa en el sexenio del presidente López Obrador, pero tratar de resolver la causa estructural del fenómeno migratorio es imposible anticiparlo para que se de en 6 años.

Tendríamos que pensar en 10 años para tener un impacto importante en términos cuantitativos. Diría que 10 años podría ser un tiempo razonable para tener un impacto verdaderamente relevante en términos de la reducción de la movilidad humana de Centroamérica.

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