Bienvenido 2018

No es sencillo ser optimista de cara al 2018. Especialmente, si para intentarlo se hace foco sobre el año que se va. En el nuevo período de 12 meses habrá de comenzar con el primero de los cuatro aniversarios que el presidente Donald Trump cumplirá como “inquilino” Casa Blanca sin que, hasta el momento, se logre conocer cuál es su visión del mundo.
A ello se debe agregar, necesariamente, la situación judicial del empresario devenido en mandatario, investigado incasablemente por el fiscal especial Robert Mueller en procura de poner algo de luz en la tenebrosa relación que Trump y algunos de sus familiares más cercanos parecen haber mantenido con Rusia.
Esto permite proyectar –por lo menos en el plano de las hipótesis- que su administración se verá alterada en cada nuevo paso de la pesquisa lo que, seguramente, habrá de motivar más ataques de Trump contra la prensa y más narrativa belicista.
Desafortunadamente, los nacionalismos, también emergen como enormes amenazas. Xenofobia, racismo, discriminación, rechazos y ataques a los desplazados que huyen de guerras y violencias de todo tipo: nuevas formas de explotación, de esclavitud, de trata; narco-criminalidad; ataques a la libertad de expresión y de prensa, impunidad, falta de justicia, inequidad…y pare usted de contar.
Quizás, haya quienes logren construir la idea de asumir conceptualmente la libertad como un asunto posible porque en cada instante, seguramente, se puede ser más libre.

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