Arrestada: acusada de fingir la enfermedad de su hijo

Una mujer de Dallas que fue arrestada la semana pasada afirmó que su hijo de 8 años estaba tan enfermo que lo llevó a 323 citas médicas, pero los fiscales y los trabajadores de los Servicios de Protección al Menor de Texas (CPS por sus siglas en inglés) dicen que no parece que el niño esté enfermo.

Kaylene Bowen, de 34 años, enfrenta cargos criminales por lesiones a un niño. La mujer argumentó que su hijo Christopher era alérgico a la leche, tenía cáncer terminal y necesitaba un trasplante de pulmón, entre otras dolencias en cientos de visitas a médicos que resultaron en 13 cirugías invasivas.

“Los doctores no encuentran que Christopher esté enfermo”, escribió un trabajador social de CPS después de una investigación el mes pasado.

El padre de Christopher, Ryan Crawford de North Richland Hills, dijo que cree que la madre sufre del Síndrome de Munchausen, una enfermedad en la que un cuidador se inventa los síntomas sobre la condición médica de otra persona para llamar la atención.

Crawford dijo que ha estado tratando de convencer a las autoridades de que la madre del niño estuvo mintiendo sobre la condición médica del niño durante años.

Tras conocerla en un bar y embarazarla, los problemas iniciaron una semana después de que nació Christopher. Y meses después al pelear la custodia del menor, Bowen empezó a mentirle al Juez.

“Le djo al Juez que los doctores declararon que mi hijo nunca caminaría. Y luego afirmó que tenía problemas para seguir comiendo y que iba a necesitar un tubo de alimentación”, relató Bowen.

El Juez le creyó a la madre y le otorgó la custodia. Pero los problemas siguieron con los años hasta que la madre prácticamente dijo que Christopher se estaba muriendo.

Kaylene Bowen recaudó miles de dólares a través de GoFundMe porque el menor supuestamente tenía cáncer terminal, necesitaba un trasplante de pulmón, cirugía cardíaca y aparatos ortopédicos para las piernas.

Y lo increíble del caso es que la cirugías fueron reales y se realizaron en el Children’s Medical Center en donde reportaron el caso a los servicios de bienestar infantil porque sospechaban que algo andaba mal.

Pero CPS no hizo nada. No fue hasta hace unos meses cuando Bowen llevó al menor porque según ella tuvo un ataque de convulsión pero los médicos no encontraron evidencia del supuesto ataque. Fue entonces que el CPS intervino e inició una investigación criminal.

El niño no está enfermo, declararon los médicos y CPS. Ahora, el padre del niño, Ryan Crawford, busca la custodia de su hijo que permanece en un hogar temporal del CPS.

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La próxima semana habrá una audiencia para este caso en donde también se analizará el por qué el hospital lo intervino quirúrgicamente tantas veces si no era necesario.

Children’s Medical Center emitió una breve declaración en la que decía: “Trabajamos estrechamente con las agencias estatales y policiales para proteger a los niños. Estamos profundamente tristes por cada caso de abuso infantil”.

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