70 años después…..De Cumpleaños el Bikini

El 1 de julio de 1946, los estadounidenses proceden al primero de una serie de ensayos nucleares en un atolón del Pacífico sur. Cuatro días más tarde, un francés, Louis Réard, descubre en París un traje de baño “explosivo”, al que bautiza con el nombre de este islote, Bikini.

“El bikini: una bomba anatómica”, decía el eslogan de los dos pedacitos de tela, una banda para la parte de arriba y dos triángulos invertidos para la parte de abajo, vendidos en un paquete no mucho mayor que una gran caja de fósforos. Para presentar el descubrimiento, Réard -ingeniero de automóviles, cuya familia tenía una boutique de lencería-, optó por la piscina de Molitor, lugar de la flor y nata del París de los años 30, el 5 de julio de 1946.

En Europa, bajo la presión de la Iglesia Católica, los gobiernos de Italia, España y Bélgica, prohibieron su venta. En Francia, curiosamente, se autorizó en las playas del Mediterráneo, pero se prohibió en las del Atlántico.

“La llegada del bikini es un acontecimiento en la historia de la moda porque muestra por primera vez lo que las mujeres no se atrevían a enseñar hasta entonces, su ombligo. Esa es la verdadera revolución”, explicó Ghislaine Rayer, que posee una de las más importantes colecciones de bañadores de época en el mundo, con cerca de 5,000 piezas.

Hay que decir que además del ombligo, el bikini firmado por Réard, dejaba ver gran parte del trasero, lo que hace que algunos digan que el ingeniero inventó también la tanga.

Después de su agitada presentación inicial, el bikini debió esperar hasta 1953 para que otra bomba estallase, una vez más en Francia, durante el Festival de Cannes; se llamaba Brigitte Bardot y alborotó a todos los fotógrafos posando con un bikini blanco de flores en la playa. “Es ella la que hizo del bikini una pieza emblemática. Luciéndolo, lo convirtió en el mito Bardot”, dijo Marie-Laure Bellon, organizadora de Mode City, un salón internacional de lencería y de bañadores organizado el año pasado en París.

“Después del escándalo, el bikini se democratizó, las mujeres querían cada vez más mostrar sus cuerpos, broncearse”, añadió. En los años 60, el bikini se convirtió en un imprescindible y su popularidad se reforzó gracias a sus apariciones en el cine. Una de las más memorables fue la de Ursula Andress saliendo del agua, en una famosa escena de la película de James Bond “Doctor No”, en 1962.

“Hizo falta sin embargo esperar a los años 1970, época en la que las mujeres se emanciparon y quemaron sus sostenes en público, para que el bikini reapareciera tal y como fue concebido por su inventor”, definitivamente esta vez, afirmó Ghislaine Rayer.

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